lunes, 25 de octubre de 2021

GRAN ASAMBLEA DE MUNICIPIOS OTOÑAL Y RECURRENTE

GRAN ASAMBLEA DE MUNICIPIOS OTOÑAL Y RECURRENTE

Los días 28 y 29 de Octubre se celebra en el Palacio de Ferias y Congresos del pueblo de Torremolinos, una asamblea de municipios españoles que viene a conmemorar los 40 años del nacimiento, 1981, de la FEMP (Federación española de municipios y provincias), en el mismo lugar, en el que en  aquellos tiempos  la localidad señera de la Costa del Sol era aún barriada malagueña.

Recuerdo con más lagunas de la cuenta, mi colaboración con Pedro Aparicio en los trabajos organizativos del evento, el entusiasmo de las jornadas de la primera hornada de los alcaldes constitucionales, con una fuertísima carga reivindicativa, la elección de su primera ejecutiva bajo la presidencia del inolvidable Pedro, incluso, hasta del día que le  acompañé en un gélido otoño madrileño a formalizar su acta constitutiva ante notario.

Con interés de devoto municipalista he leído la entrevista a Carlos Daniel Canales, secretario general de la FEMP, no me he puesto lanza en ristre a atacar con furia a los molinos de viento, porque uno está más que al cotorro de las vicisitudes de los ayuntamientos. El orden del día de la Asamblea sigue siendo igual de rememorativo del de hace 40 años, más de 10 edilatos por barba han pasado y seguimos con el limosnero acuestas, mismas demandas de financiación, de competencias y alguna cosilla más para abrir la boca.

La primera caballería municipal, iniciadora de la transformación de nuestras ciudades y pueblos, tiene en su haber luchado contra la herencia lúgubre de la Dictadura, con tanta energía que, fue el motor de lanza para el cambio político que se produjo en España en el 82. En sus idearios (libros de caballería) confluían grandes programas de futuras facultades que se debieran otorgar a los ayuntamientos, más con la demanda caliente de nuestros vecinos.

Se ha hecho tanto con tan pocos recursos que, del gris oscuro hemos pasado al color con muchísimas transformaciones urbanas en cuatro décadas, hay un mundo, pero siempre será poco para el ciudadano demandante y seguro para el buen alcalde. Llegaron la fiebre de las autonomías, de la nada al todo, desparramándose a borbotones las labores y pasta del Estado sobre la retranca del poder de los barones,  quedando las gotas de la limosna para el pariente pobre, los ayuntamientos, con unos bastoncillos de mando para lucirlos en la fiesta del lugar.

El presupuesto de los ayuntamientos representa el 13.5% del gasto público nacional, el de las autonomías el 34%, pase y compare,  ponga un vecino en su puerta. Los alcaldes y ediles más aceptados que, hacen encaje de bolillo con los eurillos, por lo general, los partidos los mal llevan, por una inaudita división que, dejo para la ciencia política entre compañeros institucionales y militantes “pata negra” del partido de turno. La España de las autonomías ha querido seguir una escala piramidal de poderes, dejando los gobernadores de las ínsulas baratarias para los “mercaillos”.

Feliz cumpleaños en Torremolinos, compañeros ediles, pero a pesar de lo difícil, vuestra tarea  seguirá siendo como siempre  la del 1981, sentar al Estado, para decir dónde están las bases de su construcción, con menos literatura de significaciones nacionales y singularidades de pacotilla y, más saber repartir la tarta entre las bocas que se agolpan frente a tu cara.

Curro Flores

 

 

 

 

 

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