jueves, 15 de agosto de 2024

LOS FUEGOS ARTIFCIALES DEL QUINTO CENTENARIO DE LA FERIA EN 1987

Los fuegos artificiales 1987: Quinto centenario de la Feria de Málaga

Actuaban las estrellas del humor de la época, Martes y Trece, en una Caseta Municipal llena hasta las tapias, era el último sábado de Feria de 1986, y cuando diez mil, y más, campanillas se sobresaltaban de risa a las doce de la noche, en la lejanía del aparcamiento, tronaron unos discretos y fantasmagóricos fuegos artificiales, que interrumpieron el guión de los artistas, pero éstos reaccionaron inmediatamente y la emprendieron con sorna y gracia contra mi, es decir, el concejal de cultura, por el despropósito de la cohetá interrupta.

El infortunio humorístico sirvió para que Pedro Aparicio, nos reiterara al equipo A de la Feria su protesta por lo “discretitos” e impropios que eran los fuegos artificiales, así que tomamos debida nota, y desde esa noche con el impagable Rafael Centeno, y nuestro siempre evocado Fernando Espinosa, empezamos a rumiar y trabajar para lo que serían la más extraordinaria vista de fuegos artificiales que nunca se hubiera visto la ciudad de Málaga.

Aprovechamos que la próxima Feria sería la de su Quinto Centenario, conmemorativa de la incorporación de Málaga a la Corona de Castilla, y con algunas ayudas y sugerencias de una comisión ciudadana, pergeñamos el guión de lo que sería la noche inicial de la Feria, que tomaría la adecuada presencia municipal, y que los amigos de la Pringá con su romería urbana venían protagonizando como primer acto ferial.

El escenario sería el Parque, se invitaría a los ciudadanos frente al Ayuntamiento, saludo del alcalde y pregón, dos vistas de fuego con música al unísono  desde la Plaza de la Marina y la del General Torrijos, y otra desde la terraza del Ayuntamiento, velada musical en un escenario central, y actuaciones folclóricas locales en el auditorio Eduardo Ocón.

Sentado en el muelle de la bahía, junto a la primera ubicación del busto de don Jorge Guillén, imaginé toda la escenografía, Fernando nos encontraría en Barcelona una extraordinaria fábrica de fuegos artificiales, Centeno y él organizarían toda la novedosa logística, con la colaboración del Jefe de la Policía Local, que al ser de Alicante estaba más familiarizado en sortear los peligros de los ingentes kilos de pólvora que se iban a disparar junto al público.

Dos problemas, Aparicio le temía más a la altura del balcón desde dónde saludaría a los malagueños, que un elefante a una pimienta de guindilla; el otro problema es como se iba a llenar de público el Parque. Para el vértigo poca solución teníamos, para el segundo amén de la publicidad en los medios, nos ayudó sobremanera los anuncios de las previsiones de tráfico que debieran tomar los ciudadanos que quisieran llegar al Parque, y dónde va Vicente, ya se sabe, la policía municipal no dio a vastos para controlar las avalanchas.

Ante las multitudes, pregón de Alejo García muy celebrado, saludo del Alcalde sin vértigo, violín verdialero de Juan Manuel del Pozo, excepcional vista de fuegos artificiales, gran fiesta, y después nuestra madrugada supervisando la recogida, para que estuviera el Parque flamante para la Romería.

Recibimos aclamadoras felicitaciones, pero para mi extrañeza tres señalados invitados al Ayutamiento, con mando en plaza, al finalizar los fuegos, me dijeron: -¡Niño, ya está bien con los cohetitos!

Para alegría de todos los que iniciamos esta historia, llevamos 32 años de cohetitos, el maestro Caballé, cada año nos sorprende con sus creaciones, dando un empaque excepcional al inicio de la Gran Fiesta del Sur de Europa, que magistralmente supo plasmar en su documental Carlos Taillefer, que hizo que en la Ciudad del Paraíso fuera superventa.

Curro Flores

 

 

 

 

 

 

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