sábado, 25 de enero de 2025

LA TELE HOSPITALARIA

LA TELE HOSPITALARIA

Si uno se pone pesado en la pensión del SAS,  o te toman tanto cariño que te largan un bichito para que después del postoperatorio, te tomes quince días de infecto para conocer a toda la plantilla del hotel, amén de les alumnes de la doctora antimicrobiana, tragándose el diagnóstico a la par que me entraba el canguelo por conocer la verdad. Una de las distracciones es enchufar el televisor compartido con el otro paciente y familiares que, entre visitas y la llegada de la manduca, pipi y pipi, sin pulso para levantar novelas, constituye el enajenante y remedio de la estancia. Ya la Junta de Juanma y Medio han liberado a algunos hospitales de la Pública, del pago de un estipendio por jornada televisiva, los presos la tienen la tele gratis, se tratan mejor que a los enfermos; por lo que es más que razonable que uno vea gratis al presidente de la Junta de Andalucía inaugurado el solar de un hospital en Málaga para el treinta y tantos. Era normal que las malas noticias te la diera el vecindario, proclive a perder las constantes vitales en un suspiro; pero salvo que el mando a distancia lo tenga la hija del compañero de habitáculo, me fui tragando series infumables de las que mis tiempos en activo había desdeñado; Chuck Norris, Colombo y Vacaciones en el Mar; como no estábamos en ningún país de la vieja URSS europeizados, no podíamos ver al Chanquete idolatrado en la nueva Europa. Hay concordia, educación y reparto de cuota, después de superar los días de discordia iniciales, en los que las escaramuzas para cambiar de programa se vuelven innegociables; contando con que la falta de auriculares, hacía de las siestas un Sálvame quién puedas, sin deluxes ninguna, porque habían salido del curro las hijas de mi añorado vecino para darle una vuelta.

Curro Flores

 

 

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