ABASCAL DEL PALMAR DE
TROYA
Santiago Abascal no está
ducho en Cervantes, a pesar de que alardee de embarcar a su caballo de romero
en un festorro manchego. Del enjuto Hidalgo, ni le sonó su esencia, y más, le
pasó por chaquesperiano, lo de, -con la Iglesia hemos topado. La
libertad de culto le debe sonar a incultas reverencias y tiene como el
catecismo de Ripalda, con su menú de infieles para darle una divina patada
fuera de la cerca España. En fin, el caudillo del voxerío, amén de poner a la
cobardía del PP jumillenses en solfa nacional, ha cometido el despechado error
de ser menos papistas que nuestros monseñores Munilla y Reig Pla, que les
sobraba el gaucho Bergoglio en el Vaticano y ahora el incaico yanqui Martínez,
por vía materna. El problema es que lo de ser católico desde el Vaticano II,
marca el paso el mamotreto de sus dogmáticas, el último Catecismo y las
encíclicas avenidas. Pero toda eso, con sus más y sus menos, cabalga sobre los
universales de los derechos humanos y rechaza de plano el matrimonio de
conveniencia política del nacional-catolicismo, boda en la que le gustas
solazarse los nostálgicos de la Dictadura y nuevos devotos advenedizos. Sería
bueno preguntarle a Feijoó y seguidores, a Misal abierto, si en sus trece,
seguirían dando trechas con las vergüenzas de Jumilla, o cogerán aliento de
obediencia, a la luz de la guantá sin manos que les ha dado la Conferencia
Episcopal. Aquél viejo análisis de la realidad, amén de mi respeto absoluto a
la libertad de creencias, me lleva considerar como un paso atrás poner
por progresía el asalto a la religión y el bocata de clerófobo. Santiago
Abascal si es de cavilar, debiera pensar si le es bueno dar vuelo a las
encuestas, llevando a los aspirantes a patriotas de nuevo cuño, de procesión a
la Catedral del Palmar de Troya, porque entre sus muros se puede comulgar con
sus ruedas de molino; de paso la corporación socialista del Palmar, brindarán
con un arrechucho de turismo castizo en sus alcancías.
Curro Flores
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