ALTO AL FUEGO
El hoy, para mañana, es
el inicio de la Feria de Málaga, la del Sur de Europa en el Atlas festivo, con
la vista esplendorosa en la Bahía de los fuegos artificiales. Ya llevamos de
tradición casi cuarenta años, para el goce de malagueños, visitantes y güirisfijos;
ayer recordaba cuando esboce los primeros Fuegos, los de 1987, para la conmemoración
del QUINTO CENTENARIO DE LA FERIA, con mi pluma y block sentado en un poyete
junto a La Farola dibujaba lo soñado. Pero este viernes de nuestra alegría, le
roba al miércoles el machito de cenizo, en territorios calcinándose por todos
los horizontes de la Piel de Toro. Llevamos varios días desolados, mientras los
vecinos de León, Orense y Cáceres, sufren rodeados por su campos y pueblos calcinados;
también vivimos el fuego cruzado de los políticos, qué en vez de poner cordura,
se arremangan las mangueras de sus lenguas, para evitar que sus representados
tengan el consuelo de su correcta contención. Escuchado los tantos del palco y
el graderíos institucional, como de inteligencia natural ando tartaja y más con
mil abriles, recreaba mi seso con una entrevista en salmón a la presidenta de Accenture, doña
Julie Sweet, la que en su dulce manera, trataba de colarnos el viraje con éxito
de su compañía hacia la IA, llegando a tener más de 50.000 empleados, de los
800.000 de su plantilla en el Orbe, -más
que el Vaticano-; dedicados a los oficios de la inteligencia artificial,
asesorando a múltiples y afamadas empresas en el giro copernicano de lo natura
a la fictio. Así que con mi añeja militancia socialista y hurgando remedios
entre tantas chanzas políticas inútiles, se me ocurra que para evitar la
candela, orates y oradores gasten nuestros haberes en IA, porque con la natural
ni pez, así se estimen todas las prevenciones y se tengan apagafuegos de
guardia en las canículas del cambio climático.
Curro Flores
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