EL SALAMI EUROPEO
Los que somos europeos
convencidos, que de cuadrarnos nos motiva más los sones europeístas del Himno
de la Alegría. Sin idealizar nuestro territorio de la vieja Europa, como aquella
que añoraba Simeón Vidarte, desde el exilio en Méjico, futuro estadío del socialismo
democrático-patria de la libertad. Ayer, la mosca se hizo abeja para escocerme
todos los sueños, por la escena del sofá en el Despacho Oval, en la que la
reata descompuesta de algunos líderes de nuestras naciones, rendían baba a Mr.
Donald Trump, por mor de alcanzar la paz en Ucrania. Todavía me repica la
picazón del mosquito, por el chalaneo en el campo de golf del potentado Trump,
en la que nuestra jefa Frau Úrsula von von, nos trabaron los aranceles yanquis,
como si fuera capitana de una nave de piratas contrabandistas. Para postre del
cenáculo radiado, el compañero don Pep Borrell, como es su razonada costumbre,
puso el dedo en la llaga, para dejarla abierta y supurando, con el timonel embobado
por cantos de sirena, impedidos para curar y sanar nuestra ajada monomanía.
Para más inri, mientras se cuela el vestuario de Zelenski, mientras los comentaristas
hablan de los problemas que acechan a la Unión Europea, como si ellos convivieran
en el meneón de Kamchatka. Si el postizo de Donald, sedujo a la reserva de los
búfalos, con el MÁS AMÉRICA, nuestros politicastros mal aguados en el ranking
europeo, parece que su oficio es llevar el freno puesto y restarle a Europa sus
cristalizados valores políticos, ejemplo de avances en todos los órdenes
sociales del orbe. Al final, he puesto salami, pero valdría hamburguesa,
mantequilla holandesa, tortilla, chorizo o calamares, para irradiar tipismo,
pero es clarito, que el duopolio de la vieja Guerra Fría, nos tiene atrapados
desde el Kremlin al Washington W.C, en un sándwich de trigo ucraniano. No es
mucho aspirar, creer en nuestras filas, en que el escenario político europeo no
debe pasar el casting electivo, los elefantes de los servicios prestados a los
partidos y sus comunidades, alguna mosca cojonera, o el adversario evitable con
la patada en el culo hacia Bruselas. SOS, MÁS EUROPA.
Curro Flores
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