sábado, 9 de agosto de 2025

MANQUE MÁS LLUEVA MÁS QUEMA

 

MANQUE MÁS LLUEVA MÁS QUEMA

Este año hemos visto el verde exuberante, en un paisaje de quinquenio ceniciento, cada vez que miraba el jardín a la tijera le cundían las hojas muertas y ver brotar las vinagretas me hizo infancia añorada casi olvidada. Nunca había leído el aviso en las carreteras de la provincia de Málaga, que  con toda la solemnidad anunciaban del peligro de incendios de las hazas, afeitadas en amarillo extenso; como en estos caminos kilometraban tantos guiris, el que teclea en la DGT la información de incidencias del tráfico, se había aprendido el Assimil de inglés -fire risk hazard, fire alert- lucían en el luminoso; pero el que más me llamó la atención, era el recadito para chules e hijes de su puñetera madre, en el que se advertía la pérdida de puntos del carnet de conducir, por arrojar colillas por la ventanilla. El miedo a la humareda ha superado con creces a las recomendaciones del control de velocidad, o los cariños a las motoristas para que vuelvan sin estrellarse. Me paró la sed en la Fuente de la Yedra, me recordó los años que con el seilla verdoso de mi tío Juan, llenábamos los garrafones para refrescarnos el gaznate sin blanquearnos de caliza. Guardamos la cola de los que llenaban sus plásticos, mientras conversamos de todas incidencias con un lugareño de dialecto montuno, comentamos que se habían recogido las mieses  antes de tiempo, porque los pegujares nacieron su verdor demasiado pronto. Llegamos pues, a los peligros de fuegos, para lo que el amigo nos dio la clave de experimentado: -Manque más llueva, más quema. Nos quedamos pensando a la vuelta, en la frasecita, dicha con más acento que el caño de un puño de la fuente, que para mi curiosidad estaba compuesta por mayoría de moros que volvían de Alemania a Marruecos, sin comentar el incendio en la Mezquita de Córdoba.

Curro Flores

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