sábado, 25 de abril de 2026

LA CULTURA DERECHO FUNDAMENTAL

 

LA CULTURA DERECHO FUNDAMENTAL


Hace varios abriles mi dilecto amigo Juan de Dios Mellado, nos convocó a un ramillete de conocidos en torno a una mesa portuaria, para anudarnos en el magnífico propósito de elaborar un manifiesto en demanda de declarar la Cultura en nuestra Constitución como un Derecho fundamental. Mis múltiples achaque en manos de la pericia de los galenos, me han impedido seguir al paso la continuidad de sus gestiones, a veces sabidas por unas llamadas amistosas o la lectura de algunas informaciones periodísticas.

Entre tantas cornadas en Sevilla y el futuro de Vinicius, Facebook me ofreció un flash de mis queridos José Gutiérrez Valenzuela y Antonio Morales Lázaro, liderando como activistas de aquel encuentro su Manifiesto, para convocar con su presencia a todos los colectivos asociativos, instituciones que se precien y particulares a prestar su firma y acción al fin de conseguir tan honorable propósito constitucional.

Por mi amistad, no me puede extrañar que José, excomisario jefe de Málaga, quién dirigiera las investigaciones del caso Malaya y Antonio, exfiscal jefe de la Audiencia malagueña, sean los predilectos para ejercer el apostolado de nuestros propósitos, por su cultura, su permanente ansia de cultivarse, su progresismo y atenta solidaridad. Pero ellos demuestran por sus oficios ajenos a este quehacer cultural, la permanente frase de mi inolvidable el Excmo. don Manuel Alvar, que pulsador de los ambientes literarios de la Ciudad del Paraíso, me decía: -”en Málaga nadie es lo que es”, contabilizando nuestros escritores y editores.

El escrito propuesto a la firma y adhesión, de seis folios, me hubiese gustado poder leerlo y masticarlo en 1984, cuando me hice cargo de la gestión cultural del Ayuntamiento de la ciudad, y tenerlo de cabecera los doce años que me duró el empeño. Por más que oteé de tanto elucubrado, las definiciones de Cultura en versal, las cuales de largo y en corto, bosaban febrilmente o se escoraban en tendencia. En sus líneas, se determinn las definiciones de Cultura en todos sus aspectos, y la necesidad de los ciudadanos de nutrirse de ella, como Derecho fundamental de nuestra Constitución para mejorar nuestra sociedad.

Una vez en los ámbitos del negocio turístico, también de eso fui edil, años pasados; me atreví asociar Cultura y Turismo, provocando un silencio de hartazgo gesticular, entre los señores de los paquetes de viajeros. Hoy pertenece a la cantinela y al desarrollo de la gestión turística, el enseñorear los programas culturales locales y su patrimonio. No falta quién habla de cultura de empresa, de la del club de fútbol, del coco de la peluquería y del arte de Cuchares. La cultura con minúscula ha embutido nuestras letanías, para destacar aspectos formales de sociedades, caprichos y tics de empresarios singulares, estetas de oficio, y hasta de lucir en el plasma Canal Sur al consejero de Presidencia, por llenarte de albero y bureles sangrando, las ovaciones maestrantes y daños colaterales.

Tengo la Vivienda pendiente de fundamentarla en nuestros derechos ciudadanos; pero mis amigos de la PLATAFORMA CIUDADANA MEDITERRÁNEO, me han dado conciencia y tesón, para animarles a la firma y acción en pro del Manifiesto, para conseguir que la Cultura, cristalice en nuestra Carta Magna como Derecho fundamental, que sea norte y guía del avance de nuestra sociedad ante el orbe.


Curro Flores



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