LA CARTA EN JUEGO ELECTORAL
Hace años que por sabiondo he dejado de leer las misivas, que nos mandan los partidos con franqueo pagado en el buzón. Ser militante socialista desde el ocaso de la Dictadura, me concede el plus de haber participado en la elaboración de algún texto en las municipales, hasta de haber completado montañas de sobres en los primeros albores electorales.
Las cartas del candidato, pasa por ser una cristalización de la demanda del voto al ciudadano, para seducir al dudoso a tomar su papeleta, siempre evitando su pataleta a la papelera.
Para estos comicios andaluces, me han llegado dos, la mía de siempre y una sin remite o seña, de esas que se titulan -envíos postales de propaganda electoral-, que resultó conservar su anonimato, para darnos la sorpresa que era de VOX confunda; que al decirme que no te estafe nadie en Andalucia, ya descubría la carta que escondía debajo de la manga, la vergonzante prioridad nacional, a la que pretende someternos con sus alianzas con el Partido Popular de Juanma Moreno, como en otras comunidades.
En nuestro antaño constitucional, elegimos la Jornada de Reflexión como una digestión, que sosegara la indigestión del batallar de las siglas durante la contienda; he decidido escribir este lineado en bits en el día final de la marabunta. Ya que para mayor gloria de Canal Sur, nos ofrecerá el sabadete reflesivo la resurrección de Morante en Jerez, que hará frontera entre su Vox de Abascal y su amistad con el Presidente en cuestión. Seguro aparecerá en el plasma el Consejero de Sanidad: -de las enfermerías de las Plaza de Toros-, saltándose la barrera de la jornada silente de los políticos, entrevistado por la papanancia de la retrasmisión taurina.
Tuve la repugnancia de ser edil de Sanidad, en los últimos años de la miseria humillante de la Beneficencia Municipal franquista; fue para aquella barbarie agua de mayo, el salto que dio España, cuando el ministro inmejorable del primer gobierno del PSOE, Ernest Lluch, proclamó la Sanidad Pública. Ya de concejal de Educación, con asonadas de madres cortando todas las arterias de Málaga, me ví concernido buscando solares en los rincones de los bloques del Desarrollismo a lo loco, para construir un centenar de colegios e institutos públicos que se demandaban a grito pelado. Vivienda cooperativa, fue mi primer oficio, cuando las necesidades tasadas en Trinidad y Perchel eran imperantes. Fuimos capaces de construirnos casi tres mil, sin que sus costos superaran los quince años de hipeteca, al 10 por ciento de los salarios habituales de las familias modestas, ahora María Jesús Montero nos ofrece el 20 por ciento de la entrada de un piso en las viviendas sociales y un plan infatigable de construcción necesitada; consolidar con más fuerza la Sanidad Pública y la Educación, frente a la tendencia de la derecha de privatizar nuestra Salud y Enseñanzas.
En fin, no quiero que esa carta de la compañera Montero, se pierda en el muro de las lamentaciones, y el domingo sepan los andaluces el costo de lo que baile un peine, porque ya hemos visto el desastre de echar una canita al aire con el gobierno actual de la Junta de Andalucía.
Curro Flores
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