viernes, 3 de julio de 2026

LAS PELAMBRES DE LA GATERA ANDALUZA

 

LAS PELAMBRES DE LA GATERA ANDALUZA


Don Juan Manuel Moreno ha sido elegido presidente del gatuperio con la ayuda de VOX; para meter en plasma y plasmarnos por las dificultosas conversaciones con sus amigos ultristas, hicieron a drede el amago de perder la primera investidurilla, pero ya con a conciencia más que lasa, poner las campanas de la Giralda y sus esquilas a revuelo, para tañir por el acuerdo con los tribunos de Abascal.

Es de memos pensar que al recien nombrado, le venía muy largo el acuerdo popular-voxistico, cuando el tiene por deuda que, todo su capital político se lo debió en su primera elección, a la llamada de Aznar a su exdicípulo Santiago Abascal. No estoy de acuerdo con mi compañera Montero, en que con el azuleante pacto de ayer, haya perdido su carácter de moderación, porque Juanma, a pesar de su imagen de comedimiento, esconde un alma beligerante de derechas, adobada con la buena pinta protocolaria de un Maître de gran bodorrio.

Desde que se alzó elegido por primera vez, tuve la conversa con mi inolvidable amigo tan de derechas, Alfonso Queipo, del día después; me decía entre risas, que los únicos que se iban a quedar contentos del cambio político serían los de Toros para Todos y Juan y Medio, y se cumplió su predición a la enésima potencia.

La única gestión que va de sobrada, que hasta tenemos inflacción de chozas turísticas, la llevaba en la solana Arturo Bernal; para que ahora le larguen el FITUR y las maletas, al nuevo vicepresidente Manuel Gavira, quién entre vuelo y vuelo, llevará la Justicia de la misma manera, ni caso le harán los ayuntamientos andaluces a sus incompetencias locales; pero la madre de todos los gatos encerrados, es LA DESREGULACIÓN, algo así, dicen la derechísima, como adelgazar la administración, y elevar su capacidad; pero como el menda conoce el paño, tendremos los paganos que fijarnos en las nuevas tropas de agentes y fucionarios “desreguladores”, que engrosarán la nómina de la Junta de correligionarios del voto hipotecado de Vox, para dar trechas entre mesitas y hacerse un bujío de por vida.

El votante se da de bruces mil veces en la misma urna, como el hombre tropieza dos veces con la misma piedra, y suspiremos. Aunque los que elegimos partido e ideología, desde antes de nuestra primera votación, como el devotísimo archivero del Vaticano, estamos inoculados por nuestra fe, de la duda ontológica que debiéramos tener por exigencia existencial.


Curro Flores

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