A JUAN CARLOS LOMEÑA
Jacinto Mena, el más bajo de todos los nuestros, me dio el mazazo, al llamarme en voz alta, y pararme en la calle turística histórica, dónde el ¡Curro! y en español, necesita traductor; un nudo me sobrecogió, su noticia era de llanto y de eternos recuerdos: el más alto de los nuestros, Juan Carlos Lomeña, había fallecido, no sabía más, salvo la hora del sepelio, en la que no podría acompañar a su esposa Tere Cantos, de la mejor cantera socialista coina, y a sus familiares, por esas cosas de mi turnería obligada de cliente fijo del SAS. Los leves comentarios con Jacinto, eran de jubilados, de esos que, nos para el júbilo del ocio, la balacera de la muerte, siempre atenta con nuestros compañeros queridos.
A Juan Carlos lo conocí clandestinamente, era el más joven de los cuasi juveniles que formábamos la Ejecutiva Provincial del PSOE malagueño; como estudiante de cuentas, llevaba la magra economía de las propias, con el bloc de los apuntes de SEPARCA, nuestra lavandería de los abonados secretos, que daban para la gasolinilla de nuestros trotes por los pueblos, papel de multicopistas y sus tintas manchosas en nuestra gaceta el SOL-CIALISTA. Juan Carlos era la más alta y clara voz de la libertad, de su grupo de íntimos; Miguel Ángel Sainz, su hermano Juan con Lolilla, Javier y Marisa Dávila, Pilar Oriente, Juan Alguera y la Pepa, la pareja de Margarita y su hermano Paco, -el más severo analista político-; Manzano, Zamorano y la valerosa Silvia Baca, el solícito y arriesgado “Trosco”. Un elenco de generosidad, compromiso y riesgo, antifranquistas con fuego interior de libertad.
A Juan Carlos era difícil perderle el paso socialista, gestor revolucionario del cambio de los Servicios Sociales de la Diputación de Málaga, excelencia en la Alcaldía de Coín, diputado nacional a Cortes, delegado de Trabajo; todas unas huellas firmes, como las de sus viejos alpargatones furtivos, que con rigor, laboriosidad y honradez intachable, han contribuido a mejorar la vida de los ciudadanos.
Nuestras agendas fueron poco coincidentes, salvo cuando su voz de alto barítono, nos acompañaba mensualmente al grupo socialista de Pedro Aparicio, como secretario de la Política Municipal del PSOE. Siempre lo echaremos de menos, por su amistad, solidaridad y trayectoria de bien.
Curro Flores
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