sábado, 22 de agosto de 2026

MI SAS DE INAUGURACIÓN FERIAL

 

MI SAS DE INAUGURACIÓN FERIAL


El día de la vista de la gran cohetá de este año; que tuve la suerte de organizar por primera vez, para conmemorar EL QUINTO CENTENARIO DE LA FERIA. Como emérito edil jubilado, por agenda, nada más tenía cita más allá de las diez para una ecografía en el Clínico, según AVISA; pero para evitarle largas caminatas a mi frágil corazón, aparqué el primero a las siete de la mañana, llevado por la costumbre que observé en el laborioso jefe de los internistas que me saludaba al despertar de madrugón en mi mes de encame. Nadie entenderá porque la historia local, no ha dotado de un gran parking a la instalación hospitalaria.

Después de pasear por los patios naranja y azul a media luz, vaya patios, se despertó la iluminación de la instalación, y abrió la tienda exterior de cositas y periódicos a la media hora. No esperaba que embuchado en mi diario, estuviera un atractivo programa de nuestros festejos que intentó un suicidio al suelo. Como entre olvidos y olvidos, nada más me queda memoria, ojeé el librito de cuché-cuché, viniéndome a la memoria la primera de mis doce ferias, la de 1984. Nadie del primer periódico malagueño, se acercó a la rueda de prensa, por lo que use la costumbre de acercarme a Sur a visitar la redacción, y delegaron a un jovencísimo Pedro Luis Gómez, para que en el cuartillo del tresillo, me hiciera mi primera entrevista de aquellas átonas y al parecer intrascendentes festividades locales. Con el tiempo me agotaría en el empeño de culminar la gran FERIA DEL SUR DE EUROPA.

Por madrugar, te pasan el primero, así que me embadurnaron la tripa y aledaños del gel conductor a las ocho, para esperar un ratito a la doctora para mucha ecografía; por lo que tuve tiempo para leer que más de 2000 policías del gobierno español, amén de la mayor tropa de la Policía Municipal, según convenio, se iban a encargar de velar por la normalidad de las fiestas. Recordé aquellos primeros años en los que el querido concejal de Seguridad, Jacinto Mena, encargaba al sargento Alarcón, el más eficaz policía de calle, me ayudara a ordenar el tráfico de caballos y visitantes. El solícito sargento, me decía desesperado: -¡Curro, no te inventes más fregaos, que ya tengo agotada a mi tropa!, a mí me tenían llenos de babas equinas mis trajes, por ordenar el desfile. Después vinieron los años en que la seguridad, era lo único que me mantenía con los cinco sentidos en vilo durante el calendario.

El primer viernes de Feria, el día que más tarde me acostaba, para comprobar que estaba expedito el Parque para la Romería, después del gran espectáculo de recepción y los Fuegos Artificiales; me acosté si ver los drones que nos había preparado Teresa Porras, porque el temprano día sanitario y las pastillas me durmieron antes de la cuenta.


Curro Flores


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