viernes, 25 de septiembre de 2026

LAS JOYAS DEL REY SAUDÍ

 

LAS JOYAS DE REY SAUDÍ


Me he visto descorazonado por las informaciones que afectan a José Luis Rodríguez Zapatero, al principio creía que en su caja fuerte guardaba los secretillos de su gobierno, pero luego me sonó a una de tantas cuitas judiciales con apariencia de un “ábrete Sésamo” de la Brigada Central de Investigación de Blanqueo de Capitales y Anticorrupción de la Policía Nacional; el reguero de noticias ulteriores, ya no esconden papeles y oropel, sino quilates de procedencia árabe.

En primero del Ochenta, pertenecía a la Ejecutiva Provincial del PSOE malagueño, y vivíamos las cuitas de los principios de la inmensa cantidad de municipios que gobernábamos en la Provincia. Sorprendentemente, los compañeros de Marbella, con su alcalde a la cabeza, nos pasaron su dilema; porque un emir árabe, habitante vacacional en sus pagos, había visitado el Ayuntamiento y portaba entre otros obsequios para la Ciudad, una daga de oro y pedrería como regalo personal al primer edil. No recuerdo que nadie objetara por principios, que la costosísima joya no debiera de ser depositada en las arcas del municipio. Ahora, mi respetado ZP, me ha pegado un manguerazo de agua helada en los ojos, para que someta a mi más profunda reprobación, el que se aprovechara de las joyas del moro, distanciándose de nuestro acervo ético.

Por los antaños principios de protección de clase de nuestra organización, he coincidido con Zapatero en su postura con respecto al apoyo a Sánchez, divergente del ex González, pensando que debe ser en nuestros ámbitos internos dónde se dilucidaran nuestras posturas, y no en un desafío buscando titulares al servicio de los adversarios. Ahora, con todas las presunciones, “se desbarató el muñeco”.

Cuando el compañero José Luis entró en liza para optar a nuestra Secretaría General, me llamó Pedro Aparicio desde el Parlamento Europeo, para comentar sobre los candidatos, ahí le expresé mi opinión y apoyo sobre el desconocido ZP, frente a Bono ceñido al aparato de toda la vida, y las otras aspirantes. Le dije que me recordaba a él, por las formas correctísimas y la claridad de mensaje.

Pedro, me felicitó por la agudeza política de mi elección, y durante mucho tiempo lo apreciamos como nuestro jefe en Ferraz y presidente del gobierno, dando la cara por sus acciones, hasta no sé de la manera en que apareciera la cruz del desengaño. Ahora, sé lo que comentaríamos, por sentirnos de nuevo defraudados: imagino su magisterio moral vertiendo imprecaciones, con su joyero verbal aquilatado frente al suceso.


Curro Flores




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