ENCUESTITIS Y LADRILLOS
Tras la feliz concurrencia de convocarnos a las elecciones, los fabricantes de oráculos andan que se las pelan: unas para presumir, las para influir, las de confundir y las del Tezanos, que por ser las del CIS, la tienen por estar en babieca, por la mofa de aquel primer desacierto.
En los tiempos de mi cuplé político, mucho antes de cualquiera de las elecciones vividas, pudo aprender mi inopia sociológica, de algunas cosillas de los sondeos electorales, ya que mi plan era auscultar al viandante con mi pesqui callejera, y colocarle el sambenito de ser de mi cuerda o la ajena, estando aliquindoi de guardia en los semáforos y en el autobús, para guiñar conversos.
Alfonso Guerra, guardián de nuestra instrucción, pero más José Félix Tezanos; me demostraron que eran unas sibilas de lujo, frente a la elocuencia de algunos de nuestros analistas locales de cabezazos. Fueron varias campañas primerizas en las que tuve alguna responsabilidad de estar en las alertas del cuartel electoral malagueño; y sin teléfonos móviles, sino por los de urgencia militante, conocer de la exactitud de las predicciones de los jefazos de Ferraz. A veces mi enérgica juventud entraba en colisión, pero el elaborador de aquellas encuestas daba en el clavo, y me dejaba boquiabierto, era el discutido Tezanos, menos para Arriola, el mago del PP que le tenía en la más alta estima profesional; así que si sus cálculos son correctos, estén atentas todas las editoriales, las de pago y las propinas.
Estamos en una campaña de querer andar por casa, ante la grave situación habitacional que viven muchos españoles. He reescrito, conocedor de oficiante, de los años del Desarrollismo; que las domesticadas instituciones del Régimen, tan ajenas a la Educación, la Libertad, la Salud de los ciudadanos, acomodó a muchos tantos, para que la Vivienda no figurara en las encuestas. Nuestra España, urgida por otras coplas, sometida por los dictados de políticas urbanísticas encontradas y un descuidado desacierto en el reparto de competencias, nos ha llevado a que una inmensidad busque una llave para tener su casa, su refugio vital.
Artes y malas artes se han visto en el Parlamento a la hora de guardarnos en/o la casa, y ahora el dilema está en poner ladrillos o liarse a ladrillazos, mejor coger el palustre y tranquilizar las encuestas.
Curro Flores
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