“Valentía” contra decencia
política
La asociación de “seudookupas”
S.O.H.A. (Saves Our Homes in Axarquía), mayoritariamente ingleses, belgas y
alemanes, han reclamado a las autoridades de
la Junta de Andalucía, “valentía” para que legalicen sus casoplones,
casi 20.000 que invaden gran parte de los mejores espacios del paisaje veleño.
Esta reclamación de valor se podía leer en la
primera página de un diario en lengua inglesa, que se reparte gratuitamente en
los lugares estratégicos de la Costa del Sol, junto a ella, la visita al
presidente de la Junta, del embajador británico señor Manley, interesado por la
gratuidad de la salud de parte de sus súbditos residentes en Andalucía, que
podían verse afectados ante los avances del Brexit. Juanma Moreno se hizo
acompañar por su vicepresidente Juan Marín, líder de Ciudadanos, quién al
parecer estaba para tranquilizar al diplomático sobre los avances en vía de la
regulación de los chalets ilegales dónde anidan sus compatriotas.
Hace unos años parte de los
afectados por la situación jurídica de sus viviendas, constituyeron en asamblea el S.O.H.A., frente a las
privilegiadas vistas del pantano de la Viñuela, también decidieron por mayoría incorporarse al partido de
Rivera, frente a los otros representantes de otros partidos, que también iban
de pesca ante el nutrido grupo de extranjeros residentes, votantes en
definitiva. Tuvo tan buenos réditos políticos, que el belga Mario Blancke fue
elegido alcalde de Alcaucín, una de las localidades más afectada por el demoníaco
crecimiento de las casas ilegales.
El señor Blancke, que con
hospitalaria actitud fue entrevistado en el programa el Intermedio, por eso de
dar notas de color ante de las municipales. Ha reclamado como portavoz de los
que quieren salvar sus hogares en la Axarquía, que Juanma y compañía se armen
de valor, para de una vez legalizar sus chabolitas, y no caer en la vía
contemplativa, del quiero pero no puedo, de una regularización.
20.000 chalets que crecieron como
champiñones a la vista gorda de todos, y a las manos largas de algunos, me temo
que no pilló de inocentes a miles de
extranjeros, por muy avezados en la picaresca que sean algunos españoles, lo
que creo es que los muchos de los
sorprendidos foráneos, se hicieron el pillo viendo crecer sus casonas cortitas
de papeles. No sé cuántos españoles en sus paises podían portar la pancarta de
la legalización en las casi improbables mismas condiciones, me temo que
ninguno.
Ante tanta laxitud de políticos y
funcionarios, los hechos consumados han consumido nuestra esperanza de un
comportamiento escrupuloso, y ya que las piquetas no se emplearon a su debido
tiempo, la hora de la regulación debe estar sujeta a las normas más estrictas.
Así, que si para los agrupados en S:O.H.A debe imperar “valentía” política en nuestras
autoridades, para los españoles y su
territorio, lo que debe imperar es la decencia.
Curro Flores
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