UN BAJONAZO DE CULTURA Y LIBERTAD
La Dos y las cartas de desajustes autonómicos, emiten en nombre de nuestra cultura y en pos de garantizar la libertad las noticias taurinas y su sazón, desde un cierto tiempo, dónde se hizo legal en España, impedir en parte del territorio nacional la celebración de estos espectáculos. Quién masculló el golpe, tuvo la eficacia publicista de galardonar su contrariedad, como un ataque a nuestra impronta cultural y una represión a la libertad por esquilmarles el taquillaje y los oles al tendido.
El otro día me tropecé en el plasma, con el anuncio de unas jornadas celebradas en nuestro Parlamento, sobre la Fiesta Nacional. Como era de rigor, la locutancia eligió a participantes egregios del planeta de los toros, para defender a capa y espada, pero en barrera de sombrones, la Fiesta, como el culmen de la esencia artística, al tiempo, del respeto al animal, criado entre algodones y herederos de la doma genética en la ganadería, para que su fiereza se convierta en pasadas de bravura al compás del engaño. Así que, el buen veterinario hablaba, de que sufría menos el toro ante el picador y daños colaterales en el albero, que el descastado que va al matadero a pasar por la argolla; todo lo decía frente a los animalistas de inmadurez científica argumentaria.
Es esos programas, la palabra Cultura, tiene más predicamento que en Saber y Ganar: no solo se utiliza, para felicitarse por el premio del documental taurino de “Tardes de Soledad”, la exhibición de la discografía completa dedicada a El Cordobés, la edición de una nueva bio de un histórico olvidado, o los diseños de la publicidad de las botellas de aguardiente dedicadas a un espada de época trasnochada. También meten en lo sublime del ballet, los desplantes de capote del figura de turno o los revuelos de capa ejecutados por los alumnos de la escuela taurina en la Plaza de Salamanca, primera universidad española.
Los de las llantas rotas y el tanque en vía de oxidarse, tuvimos que soportar a un sin fin de propietarios de reses bravas, que aprovecharon sus minutos de gloria en la pantalla, para clamar contra el ministerio del gremio, agriCULTURA, porque la cabaña de este años está sufriendo de las inclemencias del tiempo y sufren de falta de ejercicio, y de rotura de neumáticos por exceso de charcadas. Todo dicho con toda la libertad del mundo, frente al desautorizado gobernante.
En el arte de ponerse en cola para reivindicar, tenemos esencia pícara, pero en tantos años de gestionar Cultura en Libertad, me había perdido estos alegatos en sus nombres, que se nos presenta en las televisiones a portagayola en cada emisión como letanía florero de culturetas liberticidas, por buen ejemplo.
Curro Flores
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