Presupuestos para
Conejo
El proyecto de
presupuestos que se le ha ocurrido poner en el escenario a Montoro es de los de
queda usted despedido, aunque los presente con ese afán testamentario de un
pitejo que quiere estar presente hasta
el final de los tiempos.
Los malagueños que se ocupan de esas cosas han puesto el grito
en el cielo, y hasta el alcalde de Málaga, cauto y timorato cuándo se trata de
cuestionar a los suyos, ha saltado a la palestra para decirle a Mariano que así
no se trata a la ciudad de más tamaño dónde conserva la alcaldía el PP, eso sí,
espoleado por los socialistas y en especial por Francisco Javier Conejo.
Tal ha sido el
desprecio a la provincia de Málaga, que hasta en el acto de presentación que
han hecho los populares, se ha ocultado doña Celia Villalobos aquejada de
mutismo vergonzante, y le ha dejado la papeleta a Carolina España que lo ha
multiplicado todo por la herencia recibida. Sería en aquellos tiempos cuándo
gobernaba Zapatero y estuvimos en el top
ten de inversiones nacionales, capitaneadas por Magdalena Álvarez.
He citado a mi amigo
Conejo, porque de no ser por opositores como él, bajo el manto silente del PP,
el común de los mortales no conocería lo que su propaganda oculta. Paco, es un
político de los que podemos llamar de
raza, con silueta de galgo; que tiene la habilidad de ocuparse de muchas cosas
gracias a su capacidad de trabajo, pero
se distingue del hombre orquesta porque tiene la capacidad de subirse al
pódium de los directores y sacarle a las partituras políticas los matices que
los demás no saben leer.
Conocí a Paco en un
acto electoral municipal en Alhaurín el Grande, hace veintitantos…, su pueblo,
en el que acompañé a Pedro Aparicio: recepción, organización y presentación la
llevaba con soltura y discreción; a tal punto, que a la vuelta del mitin,
absorbió nuestros comentarios porque como se dice en el argot aquel joven
apuntaba maneras y nos llamó la atención.
Con el tiempo nos
hicimos amigos, hemos vivido aconteceres políticos y más humanos juntos,
siempre me llamó la atención su capacidad de discernimiento y su propensión al
estudio universal de las encuestas, las técnicas electorales, el discurso
político, la organización de los avatares públicos y su amor al PSOE. Maneja la
jerga de los profesionales del marketing
político y alguien podría en él ver a un gurú, que emula a su primer Alfonso
Guerra, aunque muy alerta ante las astucias de Arriola.
Sus esfuerzos lo han
llevado a ser pieza importante y jugador en el tablero de ajedrez de la
política andaluza, es de esos de hombres de partido a los que se le otorgan todas
las confianzas, para que pongan orden en las siempre aguas turbulentas de las
organizaciones. No rehúsa de la obligación de elegir y vetar por amor a
la causa, y aunque intelectualmente pueda
vivir en la duda permanente, no duda por
principios.
Curro Flores
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