Welcome Pompidou y el
Museo Ruso
A partir de ya para ya
se están ultimando en Málaga las inauguraciones de las sedes malacitanas del
Museo Pompidou y del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo. El
calendario electoral pone en asfixia al edil más perdurable, por eso de llegar
a la meta con alguna cosilla de sacar pecho, vista la estrechez de márgenes de
las encuestas.
Amén de que debe ser un
motivo de celebración, cuando sea un común asociar el cubo acristalado de
colorines de Daniel Buren con el Puerto de Málaga y el museo Pompidou, y la
Farola pintándose los labios para la ocasión. El Museo está erigido en las
nuevas instalaciones portuarias en los viejos pagos de la enclaustrada casa del
ingeniero, entre el tunelito de la Cochinita de Vélez y a 50 metros de aquel
viejo y cutre rebalaje de la inhóspita playita urbana, dónde algunos de
nuestros antepasados se refrescaban los cataplines. “Todo cambia y todo
llega….”, cosillas de eruditos de tabernas.
Como nos perdimos el
destellante Museo de la Gema en los pagos de la Antigua Tabacalera por unos
cuantos dislates de los que se ocupará la Justicia, se han sacado de la manga
en su lugar, el bienvenido museo de la estratagema, y los fondos de armarios
del Museo de San Petersburgo los apreciaremos a cien metros de la Playa Huelin,
chiringuito incluido, sin el frio aterrador de la Venecia del Báltico.
No hace falta que estemos en premonitorios periodos
electorales, para oír la regla de tres para simples, de asociar a dispendio los
gastos de cultura en estos museos sucursales y contraponerlos a las colas de
alimentos, o a la larga lista de necesidades de que cualquier ciudad y más en
periodo de crisis. A la Cultura por sospechosa siempre le ha tocado bailar con
la más fea, con sus exiguos presupuestos, cuando la prodigalidad a saco roto
está en las grandes partidas de otros gastos públicos a lo loco que no padecen
sonrojo al ponernos en números rojos.
Doy con entusiasmo la
bienvenida a los nuevos museos y me atrevo a invitarles al recorrido museístico
de la Ciudad de Málaga, como felicito al amigo Alcalde para la ocasión.
El cartapacio pendiente
de las otras culturas, habrá que dejarlo para el rifirrafe electoral municipal.
Pero me llama la atención que de nuestro abigarrado mapa museístico, para el
que nuestro alcalde ha saltado los Pirineos a la piola, le falte
valor o le sobra austeridad para con el Gobierno de su partido, que mantiene
vacío el restaurado edificio de Aduanas contenedor del futuro Museo de Bellas
Artes.
Era la campaña
electoral de las pasadas generales, al tal Wert nos lo pusieron los populares
locales por testigo del que sería el futuro Museo de la Aduana, y se nos
prometió que sería la primera sucursal del Prado, de lo dicho el silencio, de
Wert tardamos poco en darnos cuenta que no se puede esperar nada, y de
Francisco de la Torre, corramos un tupido velo que con su Gobierno siempre
estaresmos en Cuaresma.
Curro Flores.
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