Primarias con calor y
moscas
Para el inminente día
en que Rubalcaba abandone el arco parlamentario, el PSOE busca una flecha zen
que haga diana contra la acción de
Gobierno más reaccionaria de nuestra democracia existida.
Un amigo me invita para
que haga malabares con noticias y diretes para dibujar mi parecer sobre los
candidatos a las primarias socialistas. No me he negado, por eso de la amistad,
pero asemejo mi divagar sobre el tema como aquellas redacciones que viví en mi
primera primaria sobre la esencia de la Santísima Trinidad.
De antemano no me
gustaría que se me viera el plumero sobre mi preferido, porque soy del sur
andaluz y aquí eso lo llevamos con bastante sigilo, aunque se nos haya ido la
mano en los avales, pero hace tanto que no sirven los avales para los créditos
bancarios, que la ocasión la pintaban calva para faldar de avalista.
Por otra parte, uno no
sabe qué mal le pudiera acarrear al candidato, el hecho de traspasarle los
alfileres que me tienen clavados mis correligionarios en sus dedicatorias budús
particulares. Es propio de estos días no denigrar a los contendientes, pero sí
señalarles las reatas de compañeros que le acompañan, defienden o promueven,
para que cada cual los estigmaticen en privado a su manera. Así que las cenizas
del pasado y el presente, más que animar el rescoldo de la lumbre entusiasta
que cada uno necesita, lo que hacen es meterle el cenizo y contribuir a
apagarlo.
Por veteranía, se me
antoja empezar por el sevillano y granadino, José Antonio Pérez Tapia,
representante de Izquierda Socialista, hombre de esencias para un momento de
incertidumbres. Él solo se postula para liderar el partido, lo suyo no es el
gobierno, -el viejo dilema sobre voluntad de poder y control del poder inserto
en la izquierda. A veces me resulta y con mi inmensa simpatía, como un
aspirante a jefe de catas, para que las reservas del PSOE que se sirvan a la
sociedad, no se convierta en un vino a granel de conveniencia.
Eduardo Madina, es de
la casa de toda la vida, sin otra casta que la familiar del socialismo
histórico de Vizcaya y la huella cruel de ser víctima de ETA. Ha movido las
primarias hasta que se nos ha convocado al voto directo a todos los militantes,
en domingo y trece de julio, fecha histórica de apresurado estajanovismo
democrático y lagarto, lagarto.
Pedro Sánchez,
madrileño el más avalado, enseña
entusiasmo y simpatía, frente a la severidad ideológica y la sequedad norteña.
Tiene en su zurrón el haber coordinado los trabajos del último conciliábulo del PSOE, que agavilló 800
páginas de reflexiones y propuestas para la acción política de los socialistas.
Un riguroso escriba en acción, en una sociedad en la que predominan los
ágrafos.
Las quinielas señalan a
Eduardo y Pedro como los que más posibilidades tienen para hacerse con las
riendas; pero me permito evocar a Cocherito de Bilbao y Vicente Pastor, de la vieja España de la siniestralidad taurina, que
estarán obligados a ver el renacer del Pasmo de Triana, que desde Andalucía
cita, templa y manda.
Curro Flores
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