LA CORRUPCIÓN TE PILLE TRABAJANDO


qQué la corrupción  te pille trabajando
La literatura sobre la creatividad e la imaginación artística se ha sometido a la letanía, que cuando al artista le llegue la inspiración le pille trabajando, norma más que preventiva para sortear la burbuja de las genialidades de improviso. Decía el titular de un periódico que Arnaldur Indridason, rey de la novela negra, vive en un país sin crímenes, por lo que siguiendo la máxima el hombre es un escritor estajanovista, al que le van llegado en cuenta gotas la sangre de sus sucesos creativos mientras escribe. El autor islandés se desbordaría si viviera la cadena de acontecimientos espantosos con los que convivimos en las latitudes más calientes. Pero no quiero proponerle que coja el petate y se venga a la solana para que derroche su talento.
La semana pasada me quedé mascando las estadísticas por tener la mayor proporción nacional de crímenes machistas en lo que va de año; hoy el titular de un periódico local agota la entrada en  seis columnas: “Una policía local mata a su hermana en Torremolinos y se suicida”, todavía caliente el tiroteo en los aledaños de Vialia en una operación policial contra el tráfico de droga y la paliza que le propinaron a unos amigos una pandilla de “chavalotes bien” que los hicieron sujetos de sus gamberradas de fin de semana. No hay que tener mucha inspiración creativa, para que te lleguen los comentarios sin novelar sobre los negros presagios con los que vivimos y departimos en nuestra comunidad.
Pero el tema que quería tratar al que se le imponen estas noticias, es sobre la corrupción que como los resultados futbolístico, las lesiones de sus estrellas y los éxitos de ventas del libro de la sin par cervantina Belén Estebán, son el sustento informativo del banco de gacetillas cotidianas. La solidaridad a la española llenaba ayer de toneladas de alimentos los otros bancos, mientras los bancos de toda la vida sin otro aval que el Sistema engullen las alcancías del Estado, y con ello se sanean e invierten en su deuda pública, sutil galimatías financiero de los bien pagaos a costa de los arruinados de a pie.
Hemos tenido la mala suerte que los escándalos de corrupción con su capacidad contaminadora de la credibilidad de la actividad pública y privada, nos ha pillado mano sobre mano, con los lunes al sol y todo el santoral por delante. El becerro de oro ya celebró su etapa, pero sus secuelas nos han puesto en evidencia, y nos durarán tanto como la lenta justicia se adentre en los laberintos de las cuevas de Alibabá y los innumerables recursos jurídicos de sus ladrones.
Hoy, cuánto más necesitamos de la buena política, del crédito de nuestros representantes, que fluya el crédito de los bancos y de la esperanza de trabajo, la corrupción insiste con sus medias verdades, y descaros de bulto como el folletín de una novela negra para desesperar el optimismo del más estajanovista de nuestros parados. Qué la corrupción te  pille trabajando.
Curro Flores




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