lunes, 28 de enero de 2019

Visto el plan andaluz, ahora vienen las municipales



Karajan nos dejó esta perla verbal: “El fanatismo es una mezcla de estrechez de miras y energía altamente explosiva”. Así que el nuevo “ocupa” de San Telmo, pondrá su “lindakari” de recepcionista perplejo, cada vez que los usías de VOX, le quieran devolver el toro al corral, con una revuelta de membrillo y zorruno del Imperio hacia Dios.
El excelentísimo Juanma resituará sus tropas en las trincheras de las consejerías del reparto, autoridades portuarias y demás derramas; prometerá lo prometido hasta que aburran las promesas; mientras a los progresistas perdedores Susana nos cartea y nos promete su insistencia, y que no  dará tregua a la Santísima Trinidad  de la ultraderecha sureña, y todo en ese plan andaluz.
Pero ahora vienen las municipales, y en la Ciudad del Paraíso, a Francisco de la Torre le discuten el dos, los que le pusieron de uno, y ya se sabe que el dos de los populares en Málaga, amén de que ya  puede que no sea sustituto municipal de nada, Casado le nombre como el discípulo más amado y complaciente, para minarle el territorio a Moreno y Bendodo; como diría Cánovas del Castillo: “En política lo que no es posible es falso”, es decir, atento al dos, que será quién ponga firme a los “sorayos”.
Ciudadanos que aparecen como los más destacados para los votantes de la capital malagueña en las andaluzas, tienen el mismo problema que con Juan Marín en Andalucía, su candidato Juan Cassá Lombardía carece de la nombradía  necesaria, y resulta más extraño que la plantilla del Málaga.
Vox si encuentra a alguien, aunque “fachas” los hay a porrillos, esperemos que no nos sorprendan más y enloden nuestro “paraíso” más de la cuenta. Aquellas izquierdas que se nos presentaron esperanzadas, sin ser Podemos, ni Izquierda Unida, sino lo contrario de ellos mismos, amén de resultar de lo más apagadas, sus conflictos, confluencias, círculos y tangentes, han resultado unos secantes para las expectativas de sus electores.
Y nos queda  el PSOE, como el único garante para cambiar la inercia rancia y recuperar el bastón de mando que  perdiéramos en 1995, un poco de aquel “guerrismo”, nos puso a Martín Toval, y ya se sabe cuántos escaños perdimos. Ahora, un adelantado y dinámico candidato, Daniel Pérez, acoge todo nuestro entusiasmo para demudar al alcalde.
Málaga necesita un cambio de gobierno, pero la tarea no es fácil, recuperar todo el entusiasmo perdido, estrechar y vivir el mejor contrato municipal con los ciudadanos, huir de las ocurrencias singulares del llamado marketing electoral, y los apóstoles, como diría  Pedro Aparicio, una lista que convoque al compromiso y alegría por su prestigio social y personal, léase el ejemplo del Consejo de Ministros de Sánchez, de lo otro ya hemos tenido la última experiencia andaluza para tomar  debida nota.
Curro Flores

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