EL DEMÉRITO SEÑOR DE MEIRÁS
Entre ruido de la Singer y apuntar el hilo se enhebraban las conversas, y ahí tomaba vida un personaje que “cucheaba” en la revista Hola desde pequeño, Francis Franco. Como yo también atendía en la infancia por Francis, se me hizo el personaje simpático, quizás tan real como Tintín, el Cosaco Verde, o Zipi y Zape, por eso que siempre estaba en el montón de los releídos. El tiempo articuló mi conciencia, y el niño F. Franco, fue tachado sin más de mis recuerdos.
El traslado de los restos de su abuelo, dio vuelo el personaje, devota tradición y linaje, por otra parte bastante lógica, en su encastado sentido de la herencia. Y, por último, a la vista del cumplimiento de la sentencia, por la que el pueblo español ha recuperado el Pazo de Meirás, los herederos de Franco no pudieron repletar los camiones de mudanzas, del contenido de la residencia veraniega del NODO, hasta que se dilucide por la autoridad competente, las pertenencias de propiedad pública.
Inmediatamente, el actual Señor de Meirás, en distintos medios, ha señalado que su familia está siendo víctima de una campaña de desprestigio típica de la izquierda, para que el gobierno comunista tenga todas las armas a favor del expolio de sus bienes. Amén de la imponente chifladura, está la catadura intelectual y moral, de una persona que a estas alturas de conocimiento de la ignominiosa figura de su abuelo, podía ser más que un recatado y ajustarse a la legalidad constitucional.
De las falsedades y crímenes que en nombre de una cruzada inmisericorde esgrimió y cometió el franquismo, para que el nieto quiera darle el entorchado de las mentiras a la izquierda, vaya criterio. Por otra parte, documentado queda por el historiador catedrático Ángel Viñas y otros, el enorme patrimonio acumulado, ya, desde los primeros días del golpe del 18 de julio, la fortuna de los franco creció, y se ha datado un patrimonio acumulado de 500 millones de euros al final de la dictadura, más los que se tienen que contar, sin que los ingresos oficiales del desinteresado Dictador en 40 años dieran para tanto.
De aquellos años de lecturas, guardo una conversación, de personas de servicio de la esposa de un gobernador civil de Málaga, quién al parecer había comprado dos pavos reales de plata para adornar la mesa, con motivo de la visita a Málaga de doña Carmen Polo, se enamoró tanto de los pavos la esposa del Generalísimo, que no tuvieron más remedio que empaquetárselos, para su patrimonio de estado particular.
No sabemos cuánto de lo incautado por Franco estará en el expolio, pero hay que dar por perdido lo vendido y lo subastado por la familia. Estoy convencido que de no usar la benevolencia de la Transición, dado el ansia de títulos nobiliarios que Francis Franco tiene, como creo que está a decaer el del señorío de Meirás, algunos han propuesto que le concedan el de señorío de la charca del “Sapo iscariote y ladrón”, como llamó el poeta León Felipe a su abuelo.
Curro Flores
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