HÁBITOS SOSPECHOSOS
Como en mi libro de familia y también el de Pedro Aparicio, mi alcalde, figurábamos como hijos únicos, amén de nuestra forma deontológica de estar en la política, nos alejábamos e incluso nos resultaba incomprensible la vocación hispánica del nepotismo, rodeados en el poder de balaceras por doquier. El franquismo y en las izquierdas la Banda de los Cuatro de la mujer de Mao, nos habían inoculados a las tentaciones del enchufismo. Así que caminaba con el antídoto espiritual de la Transición; hasta que vi en las listas a diputados a Carmen Romero, ex de Felipe, aliviándome su oficio militante desde el clan de la Tortilla; amén de las de UCD, después vino la gorda con Juan Guerra, sin palabras; ya cogida costumbre se nos colocó de alcaldesa, “relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor”, doña Ana Botella de Aznar y de su hijo en la multi de trinca pisos municipales. Desde que ya el hartazgo de los antisanchistas, hace huero en sus pretensiones; han reforzado sus maneras de hacer política hurgando en lo personal, con el affaire de su esposa Begoña con las manos sucias que mecen la cuna judicial sin despeinarse. También el tinglado de “Manos limpias”, se ha ocupado de David Azagra, en familia Sánchez Pérez-Castejón, hermano de Pedro; quién de director musical se sostiene en la Diputación pacense, con un programa juvenil de ópera en el Teatro Real de Badajoz, digno de una imberbe Scala, más madera. Por ende y a la contra ya no sabemos a qué precio se pone mascarilla en el catre Ayuso; si la esposa de don Alberto Feijóo va a derruir su vivienda ilegal en aquellos mares, o si la hermana del líder del PP, señora Núñez, va a recibir más contratos a dedos para mover las aljofifas de Eulen y limpiar los rincones siniestros. A y B, los leo en medios legales al uso, con sus consejos de administración tan conocidos como sus tendenciosas políticas, así que se me explique si le hacen falta las redes y sus incognitos, a los intoxicadores oficiales.
Curro Flores
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