LA JUBILACIÓN MALAGUEÑA DE NADAL
Nuestro más señero deportista, se despidió del tenis profesional, perdiendo su último partido ante Botic van de Zandshulp en los cuarto de final de la Copa Davis en Málaga. Ya lo sabemos casi todos, aunque el nombre del adversario holandés, para poder escribirlo lo he copiado varias veces. El buen hombre estará de nota, por haber tenido el honor de doblar el revés del gran campeón, siendo más o menos el 80 del ranking de la ATP, listado del tenis mundial. Ahora que se debe hacer política de todo, aunque ella como Dios está hasta en los pucheros de los bancos de alimentos; algún opositor a los peperos de aquí abajo, ha denunciado el pago de 10 milloncejos por las instituciones andaluzas a los organizadores del evento, por haberlo traído a la capital malagueña la Davis. Inmediatamente el Gran Capitán se ha hecho presente, para tratar de casi palurdos a los protestantes, toda vez que la Copa ha reportado a Málaga y a la marca andaluza 148 millones, según los duendecillos del impacto mediático, más los gastillos de la celebración de unos veintitantos en “pacá y pallá”. Debemos añadirle, un ni se sabe, de la jubilación de Rafael Nadal, por singularizar su efecto en todas las primeras planas mundiales. Como organizador de muchos, pero más modestas cuitas, tuve que dar explicaciones a los acentos de la necesidad, frente a mi promiscuidad del “panem et circenses”; siempre me asesoré en los que manejan los oráculos de las economías de la imagen, por lo que yo permanecía en la trascendencia de la duda, mientras arrojaba con desparpajo los beneficios que nos había deparado un rayo nuestro eco en la Conchinchina. Cuando antes de su jubilación haga recuento Francisco de la Torre, tendrá a buena cuenta señalar la anterior de Rafa, para el historial de los viajes del INSERSO.
Curro Flores
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