A pasar el Rato
Mi querido Juvenal me espetó a una de mis gazmoñerías, centrada en el suma y sigue de las injusticias judiciales que padecemos los de izquierda; aprovechó al buen candado etimológico para adoctrinarme en que el Derecho es de derecha, ¡touché! Con tantos maliciosos y trifulcas de banquillos, se me había pasado de Alzheimer el maestro Rodrigo de Rato y Figaredo, también es de más derecha, ponerse el “de” delante del apellido, para que los afines se solacen con el encaste. El más destacado de los ministros de Aznar, campeón de las ruedas de reconocimiento de sus sospechosos habituales, le quedaba más carga de penitencia en el confesionario; pero como pasan en todos los sumarios de lenta fama, los 1200 papelotes se han tomado nueve años en dictaminar la penitencia, reducida a cuatro años y más de trena, más el metálico; aunque la Fiscalía Anticorrupción pedía 63 años de cárcel por 11 delitos fiscales, blanqueo de capitales y corrupción entre particulares. Don Rodrigo que, menos llevárselo calentito por donde ha pasado, le parece todo injusto, va a recurrir la sentencia, por lo que conociendo la lentitud de los juzgados, se enterará en el juicio final de las horas infernales pendientes. Echarle el rato a Rato, es fácil tarea para encontrar el canon ejemplar para sus incondicionales y detractores, ponerlo en la cuenta del primer presidente de gobierno del PP, fustigador de adversarios, denota el triste hecho placentero de devolverles las andanadas. El Pacto del Majestic, con los previos de los sueños en catalán de Josema, trajeron los atajos de desajustes de Pujol-Rato; pero ya uno se puede imaginar en aquella partida de póker las cartas estaban marcadas y a resulta todo tenía cabida entre los dos tahúres debajo de la mesa. De ahí al Fondo Monetario Internacional, a Caja Madrid, al yate, al modulo y a recurrir.
Curro Flores
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