LOS AGUJEROS NEGROS DE FRANCISCO DE LA TORRE
No sé para cuando dejar la tortilla a la francesa, pero me temo que a Macron no le sale ni un huevo pasado por agua; lo malo es que nuestra historia está confabulada con los cambios políticos en Francia; por lo tanto, si vivimos nuestra tortilla nacional con tantos desencantos, hay que estar alerta a lo que se cuece, para que no nos salgan unos huevos revueltos con las pisadas floreciendo con toda su crudeza sobre los espárragos. Mi diaria pandemia lectora, me trae una entrevista a Daniel Pérez, mi portavoz socialista en el consistorio malacitano; quién en un alarde de buscar los gastos astronómicos del Alcalde (popular), señala en una entrevista a mi amiga Pilar R. Quirós, la barbaridad de comprar la parcela del Astoria hace quince años por 22 kiloseuros, para dejarla a la cata de arqueólogos, proyectando indefiniciones culturales sobre su suelo. Como a mí me pilló la inauguración del Astoria en el colegio, yo era más del viejo cine Victoria, nunca citado y en la misma parcela, pero cumpliendo los cánones de altura de la Plaza de la Merced, en el que nuestro bello amor Mari Carmen despachaba las palomitas. No es para debate si la parcela del despilfarro municipal se debe denominar Victoria o Astoria, aunque cada cual tenga su historia. Mi disensión con mi representante municipal es más de rebuscar galácticamente, donde se encuentra el despilfarrador agujero negro capaz de haber engullido nuestros presupuestos municipales, con más celeridad y cuantía, saliéndome por la órbita de los ojos El Museo de las Gemas, abierto y cerrado a la velocidad del rayo, con treinta y tantos millones de años luz a la espera del juicio final a europérdidas. Sé por experiencia política que a la corporación de Aparicio no se le hubiera permitido tal dislate, ni por asomo mediático, pero De la Torre cabalga con la divina bula de sus bárbaras quimeras y decisiones estelares.
Curro Flores
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