LA HOMILÍA REAL
A ensalada y canapé con mando a distancia en adobo insistiendo en el eterno discurso del Rey, pero en los ahoras, salvo los chivatos de guardia poca atención se presta a la pantalla; en los mañanas cada partido fija sus okeys, salvo los republicanos que lo ven de sobra, -adiós, sin gracias. Todo poder de la España de orujos incierto, tomó el órdago de cautivarnos con su felicitación, avanzadillas y recetas, todo un despropósito para el pito del VAR; pero que da más comidilla que la entrevista de los entrenadores al Larguero. Hasta laicolandia tiene doctores para entusiasmar con la perorata de la Misa del Gallo, pero algo tiene seglarlandia que salvo los sucesos todo suena a huero; por eso me encamino a recomendar con hechuras de videoclip de éxito musical y repeticiones en 3D como los goles de M´bappe y propaganda de serenata excepcional, se prepare el pimpollo de la Zarzuela su carta de reajuste. Si sigue el tedio y como ya no hay NODO obligatorio, SM y los dieciocho excelentísimos, pueden meterse el papel en la botella de un naufrago en busca de una orilla más lejana. Llegará el día, si las coma se toman como acentos volátiles de progresía; que moros y cristianos coincidamos con fervor de aliviadero político, en que el Rey Baltasar tome la quimera de la patera, en un plató de Prado de su Casa, y sean sus palabras redichas, como el haba que se busca en el Roscón. Al Barta en confianza le pondremos nuestras zapatillas y le cantaremos un Góspel africano, en las nuevas y prominentes avenidas del Negro, porque acabaremos con las arrabaleras calle de los Negros sin numeral. En fin, algo es soñar, porque don Felipe ha logrado que ningún vocero sienta responsable a su garito del clima malévolo en la que vive asentada nuestra politiquería.
Curro Flores
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