LA TUMBA AL ROBOT DESCONOCIDO
No es por aliviar a los humanes, pero con titulares de pasión, se chupa las seis columnas de primera de El Mundo en día de guardar: “Ucrania se convierte en el gran ensayo de la guerra robotizada”; los que le hemos echado paginillas al Arte de la Guerra de Sun Tsu y saboreamos el lagrimón en las tumbas al soldado desconocido, al leer esa portada abrigamos esperanzas en los mecanos. Ya metido en materia, se esfuma en añagaza, el asunto es que con tantos drones y novedosos artilugios bélicos, las tropas de toda la vida perecen sin saber por dónde les viene el balazo. Los que somos no fuimos a la “mili”, hasta por el único de mi viuda madre, somos pacifistas de ocasión, aunque es tanta la moral atesorada, que pienso en pacifismo, por más comics de Hazañas Bélicas que me tragué. Ucrania y Palestina son los vocativos de los belicosos, aunque el mapamundi oculta batallas en todos sus horizontes. La trinchera desde Hiroshima y Nagasaki, tiene menos razón de ser que el Caballo de Troya, para el juego de las estrategias psicológicas, pero los Robocops estaban entre las invenciones de los fantasmas desconocidos. Tengo un afín, de nuevo corte, que a los treinta, entretiene su ocio ingenieril jugando a los juegos de estrategia de Xbox y la PlayStation, su dominio es tal que a mandobles no hay quién le gane. Por un momento se me escapó la olla, pensando en los futuros generales, sentados frente al plasma, cepillándose robots ocultos con formas de alimañas. Imagino que el desfile procesional malagueño gozará de infantes acerados en una nueva cofradía de culto tecnológico. Lo malo será quitar la herrumbre a las tumbas de los robots desconocidos, con añadidos de palominas, para aclarar quién sigue con el bombardeo.
Curro Flores
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