viernes, 7 de febrero de 2025

LOS MOÑOS DE LA CULTURA

LOS MOÑOS DE LA CULTURA

Estoy presto y curioso en sandunguear por la exposición de creaciones de Gianni Versace en el Centro Cultural de la Fundación Unicaja, sita en el Palacio Episcopal, avenido en galería por la gracia de mi “prefe” monseñor Buxarrai que  abrió mis ojos incrédulos, para aceptar que la bienvenida a la primera exposición de Picasso en Málaga tuviera lugar en su sede eclesiástica. Criado entre tantas hechuras de vestidos y trajeado de retales, escribiendo en la libreta de medidas desde niño talle, pecho, cintura y cinco más, mi interés por los ropajes, sobrepasa la tentación de la Cultura y el imaginario del maniquí. Así que a correr, como los miles de visitantes que colearán sin bata de cola ante 500 piezas originales retrospectivas del genio; por tal felicito a mis queridos responsables de la Fundación. El evento, ya no invento, me ha hecho recordar mí primero de edil cultural, cuando mis poderes eran una Banda de Música, los restos del Teatro Romano y el esqueleto en el Parque del recinto de Eduardo Ocón, lugar de cita del vagabundeo europeo. Acertó a llamar por los 84,  el peluquero y singular artista Lluis Llonguera, el que la buena Beatriz me puso al teléfono con palmas y olivos ante mi perpleja ignorancia. Don Lluis pretendía nuestro apoyo como Cultura a una exposición de sus excelentes cardados, lo que me dejó atónito, estaba sin pasta y sin más sede expositiva que el pasillo de un egebetario, no obstante al insistente lo sosegué con más alta consulta. Perplejo y con humor de descoloque elevé comentario a don Pedro Aparicio, con miedo a que con su alta devoción clásica a la Cultura, me mandara rapar la cabeza por ignaro, la cosa no pasó de unas risotadas y de mandarme a ponerle un “moño” a tan extraordinaria ocasión. De aprendiz avezado y repetitivo, me ha costado en le correntina de la época encontrar la verdadera Cultura; puesto qué desde un chut a una pelota, las  normas de una Anónima o el sorteo de la ONCE, se amparan como hecho cultural o cultura de andar  por casa; así que en el arte de cultivarnos los humanes  gozamos  de todas nuestras tareas al ponerle las mayúsculas de Cultura. Lo malo es que si no tenemos buenos espantapájaros en nuestra mies, se la engullen los grajos.

Curo Flores

 

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