domingo, 23 de febrero de 2025

UNA CHISPITA DE MAJORANA

UNA CHISPITA DE MAJORANA

Los científicos que tiene colocados el multimillonario de la Ventana y el resto de allegados blackstones, en su taller de la Bolsa; llevan 17 años sembrando dudas sin cuento, hasta que por fin el ¡Eureka! lo lanzó una partícula topo, capaz de camuflarse de su propia antipartícula. Eso que a los de rostro de silicona no nos dice nada, es el mayor descubrimiento para los ordenadores cuánticos o lo que sea. Las tripas del móvil,  nos dejan pez hasta en la basura; hoy he visto un ordenada descuajeringado entre las cajas vacías de fruta, ni para chatarra; mientras, guardo mi viejo teléfono y me rodean plumas, bolis y lapiceros por si volvemos a la Edad de los Recados. El fermión de Majorana, hasta ahora omiso en mis saberes del cole, se convertirá en el chulo de la topoconducción mundial; obviando los Gates los electrones por rencos. La Majorana que tiene casi nombre de hierba de guisoteo, o de cortijá rural, va al baile de la Ciencia gracias a Ettore del mismo apellido en 1937; el fermión que no es de la muela de juicio, parece tener el encanto de la bola del trilero, porque desaparece en cuánto Dios mueve los dados del Universo jugando con los endemoniados. A los que estamos pendiente de la paga de este mes, con los maleficios (PP, VOX y Puigdemonio), los cálculos de la Mecánica Cuántica nos lo trae al pairo; pero para los tataranietos parece que se ha encontrado un juguete sin fallos, a prueba de errores, es más, no necesita la prueba del nueve porque no mantiene a nadie que le acredite los cálculos. Ser científico era un oficio de paciencia entre probetas, cobayas y reglas de cálculo; los del futuro sabrán que la hierba milagrosa se conduce sin fallos; por lo que espero la FIFA la fiche en el VAR, para antes de nuestra Parca entre pitos de árbitros.

Curro Flores

 

 

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