DERMOCRATITIS DE LA TORRE
La palabra democratitis sin ser de RAE ha puesto en ridículo los excesos de lo votarates, pero puesto a inventar está de buena solfa dermocratitis, aplicable a los que como nuestro alcalde Paco, después de sentir la repulsa social a una cuasicada, la quiere ablandar con una consulta peñera malaguista en dosis de democratitis aguda cambiando su piel. El Ilustre de la Casona, por eso de debutar en el más allá, después de su fracaso EXPO y de Ciudad Cultural, ha querido tener sede del Mundial de fútbol, como la tuvo Pedro Aparicio en el Mundial del Naranjito. Como la Rosaleda, gracias a mi maniobra afortunada, es propiedad de la Junta, Diputación y Ayuntamiento, ha embarcado a estas administraciones en el camino de un fracaso. Ya tenían preparado la papela para emplear 270 kiloeuros a escote para remodelar el Estadio al gusto FIFA, cuándo los bocinazos de los forofos y sus directivos judiciales, han destrozado la concordia, porque por más apreturas el estadio de Atletismo, dónde se pretenden trasladar las disputas del Málaga, dan para la mitad de la tropa y darían un tremendo pellizco a la taquilla. Los años de servicio en todas sus formas, desde joven franquista a odre derechista, le han dotado válvulas de escape, para eximir sus culpas y largarle al sociaterío el reino del fracaso. En este caso al verse descubiertas sus aviesas intenciones con la afición, ha elegido al Puente de la discordia, ministro de Transporte y Movilidad-inSostenible, para poner en su debe una operación de crear otra rotonda junto al estadio de atletismo y poder doblar su aforo. Don Paco y socios de Palco, amén de sacarse ese conejo sin chiste, me imagino que no sufren a diario los atascos de salida y entrada del Polígono de Guadalhorce, al menos no padecen los olores de la depuradora, para que fíen la sentada quincenal de los malaguitas a un obús político, que les ha estallado en sus pies por más imprevisión.
Curro Flores
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