LA GUERRA DE VÍA ESTRECHA
No se sabe lo que nos deparará la historia, cuando un individuo utiliza todos sus poderes para saltarse a la torera el orden mundial, siempre menos caótico que el devenir de los berenjenales humanos. Pido perdón a las berenjenas aunque en sus labrantíos nos movamos con amargura, y mi inolvidable maestro de cocina Manolo Maeso en 1988, se le ocurriera echarle un chorreón de dulzura de abejas de Colmenar a sus racioncitas en el Mesón del Teatro Cervantes de Málaga.
Don Donald-Berenjeno-, buscando un burladero para tapar sus niñerías con Epstein, ha convocado a muerte al enemigo centrado en el amamad que llevan en la chorla los ayatollas. De ese infortunio padecemos, pero de los imperios ya se sabe, desde que la abuelita de Claudio desparramara todos los elixires por el Foro Romano. Hasta el dictador chino se ha revuelto piying, por el bombardeo de las instalaciones de la escuela primaria Shahere Tayebé, que ha asesinado a tantas infantas escolares, como una violación extrema de los derechos humanos.
Se oponga Pedro Sánchez su némesis, “el Santo Padre que vive en Roma” y el mismísimo Fumanchú, el presidente yanqui usurpa todos sus poderes, para aleccionarnos que su capricho hace justicia en su ignorancia. Ya comentaba que ha estimulado a los fabricantes de armas, para que a toda prisa eleven la facturación, a tanto por destrucción. Pero en su no prever su guerra sacrosanta, ha cerrado el portón del estrecho de Ormuz, una mina minada para el paso del 20 por ciento del petróleo que se consume la atmósfera terrestre. Sabemos más del de Panamá, que tanto le hubiera ahorrado a Elcano.
Lo cierto es que los millones sauditas, han encargado petroleros a gogó, para que el sus explotaciones petrolíferas no la pasen crudas y lleguen a sus destinatarios a porte debido, sin Amazon, ni Alibaba. Por otros cacúmenes, se ha pensado que sería bueno que todo el envío se chorreara por tuberías, aunque los de John le Carré y los Bonds, tengan que mejorar sus seriales para la concordia.
Sea de cualquier manera, el monsieur Jefe y el sufrido re-presentador ucraniano, han puesto el suspiro de guardia contra el yanqui, por querer levantar las sanciones a Putin, para que su combustible nos atragante a Europa.
A espera de resultas, más peligrosas que las del Madrid en Manchester, las decisiones de “vía estrecha” de la Casa Blanca, solo encuentran un camino para pasar ante los exabruptos de su inquilino, el “no a la guerra”.
Curro Flores
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