NO KINGS Y MANGANTES
La arbitrariedad y el capricho de Donald, ha llevado el “no a la guerra”, al “no kings” yanqui, coreado por la galaxia de Hollywood y el pueblo llano con conciencia a la americana. Leo un articulo que se estruja el cacumen, para responder al titular: “El imperio americano ya tiene su Calígula”, en el atribuye a míster Oval, una deriva de deterioro cognitivo por sus hechos y manifestaciones, cada día más en la órbita del destructor masivo en sus actos de desgobierno. Por otra parte me ha llegado, a modo de chascarrillo en la Red, que circula en cirílico, por bien traducido: “Si don Donald no tiene puta idea que hacer con la guerra, sus enemigos tampoco van a tener idea de lo que vas a hacer”; mentirijillas bélicas.
Sea de una manera u otra, el presidente parece que se ha escapado de chiqueros y embiste hasta al reloj de la plaza, con desprecio a los capotes de los presuntos aliados y derrotando con su cuerna de misiles, el sistema de apuestas y la Bolsa mundial.
Dar por orate al guinness de la avaricia, es de un miopía severa, porque el montón de víctimas y los destrozos de los ataques, no nos dejan ver el bosque de la acumulación de riqueza, sobornado por la marca de su familia y los adláteres, sus apóstoles de la apocalipsis.
Han empezado a asomar la patita, los presuntos casos de operaciones bursátiles y de apuestas, llevados al compás o previos a las decisiones del presidente sobre las acciones en el conflicto iraní, la detención de Maduro o su amor patriótico por Groenlandia. Es de película de cuatreros, ver como el Secretario de Guerra- digo de Ataque y Defensa, ha tomado portada del Financial Times, biblia paginada en billetes salmón, por su manejo con Black Rock, para accionarse unos billetillos a costa de los pepinazos a los ayatollas; los apostadores de la Casa Blanca, o las misiones de paz de sus hijos para empaquetar sus carteras.
La guerra tiene en su haber las muertes, devastaciones colaterales y ser la mayor fábrica de mentiras de las llamadas operaciones psicológicas. Pero no hay que ser Holmes o Poirot, para saber llegar al final del cuento, porque el mejor de los sabuesos persigue el delito, siguiendo el rosario de cuentas que va dejando el dinero. Me explico, el neo Calígula, Kings Donald, lleva su rapiña con cordura a su Cueva de Alí Babá con sus ladrones de confianza.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario