lunes, 2 de marzo de 2026

LAS IRAS K Y N DE LOS YANQUIS

 

LAS IRAS K Y N DE YANQUIS


Anoche después de que el Ángel de la Guarda me endemoniara, con la crudeza de su sentencia; porque el muy ladino me advirtió que lo va a tener crudo mi paguilla para llenar el tanque de diésel, por la “misilera” organizada en el terruño de los Reyes Magos.

Como objetor sin conciencia, rebusqué en los estantes de mi dormilera, el segundo tomo de las Mil y Una Noche, por eso de coger el sueño como un sultán en paz, al tiempo que mi sonajera repetía el maravilloso solo de violín de Sherezade de Rimski-Kórsakov. La intimidad me da para hacer un plante somnoliento, de gatuno en el tejado frente a Trump.

Ser presidente del Imperio encallado, da solemnidad histórica, si se escribe un capitulito de sus hazañas bélicas; por eso su peor Donald, ha vuelto por el comienzo de su ira hacia Irán ayatolizada. Los Bushs levantaron la polvorea del desierto con su iracundia contra Irak.

Salvo pelis y titulares, poco sabe mi trono, de esos pueblos, aunque por mis rasgos al-andalucienses, me detuvieron en el aeropuerto de Munich, por tener el careto de un terrorista de esas tierras discípulo de Alá.

Por recordar la primera metedura de pata-política con los creyentes del Corán, fue en un almuerzo-recepción al embajador de Iraq, por los ochenta de mi edilazgo; era consecuencia de un intercambio cultural preconizado por los concejales andalucistas, muy por las pelas de Hassan Hussein. Estaba sentado en la mesa, junto al listillo de prensa, cultura y espionaje de los diplomáticos iraquíes, charloteando me dijo que ellos profesaban el marxismo-islámico. Como yo era del socialismo incrédulo, ante mi extrañeza, se me escapó: -¿Cómo habéis podido renunciar a la patente?, lo que produjo un silencio pavoroso en todos los comensales, y luego sirviera de chanza a Pedro Aparicio, para objetarme cualquier renuncio en mis dieciséis años de gestión municipal.

La otra, con los disidentes iraníes fue en el Parlamento Europeo, en el que me encontraba de visita invitado por Aparicio, ex-alcalde y parlamentario europeo; no sé la causa, pero el tenía que ausentarse para asistir a la Comisión de Cultura, y me pidió atendiera a unos representantes de los exiliados de Irán, porque yo estaba más puesto en mascullar el idioma de Moby Dick. En cuatrocientas palabras, me explicaron y con terroríficas fotos, las barbaridades que sufrían del régimen de los ayatollahs; por lo que les mostré mi solidaridad y deseo de cambio, pero como siempre se me escurrió mi palomita, deseándoles de que no volviera al poder la dinastía del Sha, para no tener que ver sus satrapías felices en el cuché del Hola.

Poco que añadir a mis incursiones diplomáticas en los Iras, pero por si las moscas, tengo la Diplomacia de Kisinger, en el testero de los ilegibles hasta la tumba abierta, y el deseo de que todos los misiles se oxiden en los hangares.


Curro Flores


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