PRITZKERLANDIA
Con el inacabable tute De la Torre, ya tuvimos antaño con su vicepresidencia en la asociación Aesdima, la presencia fugaz, casi fantasmal, de Frank O. Gehry, para un pretencioso encargo portuario sin pasta y poder, por lo que el Pritzker enfadado cogió el punto de fuga y salió volando.
Por lo visto la vereda es insistente, y la “nobelería” arquitectónica es una tentación que nos persigue en el solar del Paraíso, por lo que todo terrenillo o proyecto que nazca envenenado, o con dudosa cuadratura, se saca la bula del Pritzker, para ganarse la ventura.
La Mundial de Guerrero Strachan sucumbió en fachada pastiche, para que el dado de Rafael Moneo se volcara en los recovecos del triangulo del hoyo de espartos, gracias a De la Torre, alcalde. Enfadó a muchas sensibilidades malagueñas, pero cada vez que tuerzo sobre las atochas, sonrío con el detalle de las cerámicas árabes blanquiblues de las terrazas del primer Pritzker español.
El aprendizaje de concejal, para que mi visión de los edificios, fuera a más que jugar con la imaginación frente a los desconchones de las derruidas fachadas históricas, el libro de Bruno Zevi, Saber ver Arquitectura y el mamotreto de Juan Antonio Ramírez, Dios Arquitecto, los tuve de chuleta de apoyo, por viciada necedad. Porque en la pritzkerlandia me promete Paco, ver partenones, torres ambiguas y laberintos hechiceros por doquier.
El discutido hotelazo catarí del Dique, nacía de diseño local del amigo arquitecto Pepe Seguí entre las asonadas; y milagro del bastón de mando, poner un Pritzker a re-dibujar; así que sir David Chipperfield ha reacomodado su discurso sobre la naturaleza social del espacio, para meter la trágala de la barrabasada luxury en el Puerto.
Los vecinos quiere tener un parque, casi un bosque por necesidad en la Carretera de Cádiz, pero se impone el ladrillo para dejarle solo unos alcorques. Como no, en los terrenos de Empetrol, nacerá un proyecto del arquitecto japonés Toyo Ito, Pritzker 2013, para la envidia de las terrazas de la Barriada de Dos Hermanas.
El solar del Bulto gitano, derruido, frente a los futuros yates, y el Palacio de la Música (Turístico), sin órgano sinfónico; necesitaba otro Pritzker ganador, y será la escalera de 22 peldaños de terrazas, de la prestigiosa arquitecta Zaha Hadid, la que nos transmigrará embobados a las alturas selectas.
La vereda cunde, y la Fundación Unicaja, ha querido obsequiar a la ciudad con su nuevo proyecto cultural, sobre el solar del Victoria-Astoria y el periodo fenicio-púnico-romano árabe y el más allá. Para el ambicioso proyecto de delicado enclave, han fiado su confianza a otro Pritzker, el segundo de los españoles, como la Roja, así que RCR Arquitectes, lanzarán sus lapices al vuelo, para picassear con las citas universales en la Plaza de la Merced.
¿Tendremos un Pritzker de guardia para las viviendas sociales?
Curro Flores
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