viernes, 20 de noviembre de 2020

EL DÍA QUE CENAMOS CON STEVE KERR EN TORREMOLINOS

El día que cenamos con Steve Kerr en Torremolinos

El julio hirviente de la Costa del Sol, en plena organización del Mundobasket86, el espléndido anfitrión Luis Callejón, director del hotel Castillo de Santa Clara, nos invitó a los organizadores de la sede malagueña del Mundial, a una cena ofrecida al equipo de Estados Unidos, hospedado en sus instalaciones. Me acompañaba Alfonso Queipo de Llano, el perfecto gerente del evento.

Saludamos a un grupo casi juvenil elegantemente uniformado, no sin antes poner orden en su jolgorio, su entrenador, Lute Olson. Me llamaron la atención la pareja de la una y cuarto, me explico, “el almirante” David Robinson, 2.17 de estatura, junto a Tyrone Bogues, de 1.60 m., tan pequeño me pareció “el hijo del rayo”, que pensé era alguien del equipo técnico y no el excepcional jugador, que junto a sus éxitos deportivos ha sido el baloncestista de menos talla en la historia de la NBA, mucho valor debió de tener cuando se atrevió a decirle a sus padres que iba a dedicarse a  un deporte de gigantes.

Steve Kerr, el llamado “ojito” de derecho de América, popularmente querido, por su porte de típico de universitario yanky, rubio y deportista, a quién en 1984 asesinaron a su padre en el Líbano dos terroristas de Hezbolá, dónde dirigía la Universidad Americana de Beirut. No sé si por cuestiones protocolarias, pero me sentaron entre Steve, y el presidente de su federación, con los que pude departir.

Fueron los campeones del Mundobasket86, aquel grupo de jóvenes amateurs, que con los años coparían el estrellato de la liga profesional norteamericana.

Acaba de ganar el segundo partido de la final de “play off” Golden State Warriors a Toronto Raptors, su entrenador Kerr, lo toman las cámaras alegre hacia el túnel de vestuarios. Ya han pasado muchos años de aquella cena, y lo he evocado tomando notas en un cuaderno del mundial que curiosamente me apareció, arte de magia; por dos motivos, la excepcional trayectoria deportiva como jugador y entrenador de Steve Kerr, y como no por el pasado de Torremolinos, que como la entonces barriada turística de Málaga, de gran oferta hotelera, brillaba con singularidad ante el mundo.

Como los seguidores más mayores del deporte de la canasta conocerán, el joven jugador sufrió una terrible lesión durante el Mundial, que lo tuvo apartado de la cancha dos temporadas, todo parecía que su carrera había  terminado, pero su tesón, lo llevó a conseguir cinco anillos de oro, tres junto a Jordan, y dos con el equipo de San Antonio Spurs, siendo uno de los mejores tiradores de triples de la historia. Primerizo entrenador con los Warriors, ha conseguido otros tres anillos de los cuatro que ha disputado, dirigiendo al equipo de más talento de la historia, y ahora disputa otra final. Mejor defensa, mejor ataque, equipo y versatilidad, pero sobretodo su enseñanza de hacer cuatro cosas bien, antes que veinte mal. Su ejemplo de superación, frente a sus aparentes falta de cualidades, debiera constituir todo un modelo a seguir para los expertos en coaching.

Torremolinos trata de revivir sus huellas de esplendor, sin arremolinarse en pequeñeces, podía relacionar su pasado, con las figuras de la canasta de Estados Unidos, Italia, China, Alemania, Puerto Rico y Costa de Marfil que convivieron en su Pueblo.

Curro Flores

 

 

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