La guitarra magistral de Pepe Romero
El día 1 de abril del exasperante confinamiento, entre la polución exagerada que provocamos en los medios sociales el batir de banderías, recibo de mi amigo Pepe Romero desde su encierro granadino, su amorosa interpretación de Recuerdos de la Alhambra, un regalo excepcional, que compartí como un manjar con mis amigos de wasap, quienes me hicieron llegar sus agradecimientos, recuerdos y encuentros que les provocó escuchar de nuevo a nuestro excepcional artista en los sórdidos días del coronavirus.
Estoy frente al sillón dónde una tarde Pepe, quiso ensayar el Concierto de Aranjuez previo a la actuación que celebraría con nuestra reciente Orquesta Sinfónica de Málaga en el Teatro Municipal Miguel de Cervantes, quizá fueron cuatro horas dónde se impregnaron mis sentidos del alimento de sus notas, mientras el maestro me obligó a clamar a las musarañas y escribir mis inspiraciones.
Ese magnífico entrenamiento me trajo al recuerdo, el Encuentro de las Academias de la Lengua española que, gracias a don Manuel Alvar tuvo lugar en Málaga, ofrecimos desde el Ayuntamiento en la Cónsula una recepción a los ilustres asistentes, con un recital del maestro Romero. El vicepresidente de la correspondiente de Francia, nacido en Arcos de la Frontera, y aficionado interprete de la guitarra clásica, me dijo que su disco más escuchado era la obra del maestro Rodrigo, y más caro también, era la grabación de Pepe con la St. Martin in the Fields, le resultaba curioso que fuera de Málaga, lo que me obligó a señalarle que Picasso también nació en nuestra ciudad.
Algún tiempo antes, mi amigo guitarrista fue recordado en una conversación en un refrigerio de las audiciones de violinistas para nuestra orquesta, con el magnífico concertino de la Orquesta Nacional, Víctor Martín. Gonzalo Martín Tenllado gran cooperador en el nacimiento de la nueva sinfónica, con sorna preguntó a Víctor: -¿Quiénes son esos guitarristas Romeros que estos concejales se empeñan en traernos?, antes que me enrojeciera, terció el concertino, es la familia de Pepe Romero, el mejor guitarrista que he conocido en mi vida, con el que he dado la vuelta al mundo con nuestra orquesta.
La excepcional biografía del mejor guitarrista de guitarra clásica, también la del Cuarteto Romero han paseado el nombre de nuestra ciudad, por las mejores salas de conciertos, teatros y auditorios del mundo, sus innumerables grabaciones también repiten el nombre de Málaga para nuestra alegría y agradecimiento, y nos crearon el Curso de Guitarra Celedonio Romero, donde se dieron cita sus brillantes alumnos de todo el orbe en la Sala María Cristina.
A Pepe y su familia, les conocí e invitamos, gracias a mi amigo Ángel Cañete, quién tenía el mejor santuario de palo santo en su colección de guitarras. Recibí en el aeropuerto a los esperados Romero, pronto el fuego ardoroso del patriarca Celedonio me abrazó, el hijo predilecto de Málaga, que tanto enseñó al mundo de la guitarra, y que creó su familia real del Cuarteto de los Romeros, con sus hijos que desde su infancia los acunaron sus sones, y los de su madre primavera, Angelita, que les marcaba la hora del biberón con redoble de castañuelas. El mayor, el afinado y fino Celín, el menor y vibrante Ángel, expresaron su emoción, y tras ellos con cara de sabio tímido Pepe, con una risa que me evocaba a aquel compañero de infancia que era el primero en soltar la carcajada cuando leía en el encerado mis disparatadas redacciones antes que la coral de la clase respondieran a coro.
Pepe dio su primer concierto con siete años, mientras yo releía y recitaba el cuento “La guitarra embrujada de Currito, el cantaor”, desde ese día su guitarra ha dialogado y emocionado a millones de seres humanos. Hoy está enclaustrado frente a la Alhambra, suspendidas momentáneamente su gira por Italia y Alemania y agradeciendo a la Asociación de la Prensa Malagueña su vigilia, con La Noche Málaga, creación de su padre, mientras llega el día de volar de nuevo con sus notas para satisfacción de todos los que le admiramos.
Curro Flores
LA GUITARRA MAG
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