EL KOLDOTIERRO
Un poquito de indignado, para algunas conversas, me pone el orden del día de teñirme todas las mascarillas de Koldo, un color a inodoro e insipiente, para continuar dando al traste con nuestro icono de los sociatas empedernidos. Don Ábalos, que devino en caerme bien, cuando don Sánchez lo declaró en crisis; porque de jefe de personal del PSOE mal me vinieron todos y más de ministros de Trasiegos; anda que se las muerde, porque le quieren levantar la soldada, gracias a haber confiado más de lo que nos cuentan en el tal Koldo García. No voy a insistir en mis clásicos para señalar, que el único atributo a cultivar por el buen gobernante, es el de nombrar su guardia de corps, el resto mejor como Dios en el séptimo, descansar. Los de las masas, estamos acostumbrados a plantarnos para ver guardaespaldas guaperas ante el televisor: Místeres Costner, M. Douglas, C. Eastwood; pero cuando vemos que el portero de discoteca de mal encare, ha guardado a don Redondo Terreros, hasta llegar a potrón de mercancías, por obra y gracia de nuestro caza cerebros oficial de ministro de Transporte, empiezo a cantar bajito que por alto vamos de enanos. La costumbre me ha dado norma, en ver en el poder a personas de muchísima confianza en oficios menores de cercanía, dígase de secretaries, escoltes y choferías; madres y no madrazas de los atributos del cargo; por eso no me ha extrañado que a don Koldo, lo relacionen con don José Luis como si fuere el hermano de doña Ayuso; encima su mal gusto de Torrente le premió con la canonjía de consejero de vía estrecha. El abuso de confianza ha condenado al confiado, es de ley no escrita, la otra parte es recuperar la pasta, porque por un tiempo tendremos que usar mascarillas para que no nos vean los colores, espero que no despinten las mordidas.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario