SIN VIVIENDAS LA ENCUESTA
La UMA también tiene su confesionario general a modo particular, como toda autonomía que se precie y el Gobierno de España; CISA (Centro de Investigación Social Aplicada), para elaborar encuestas sociales y tomarle el pulso a los alrededores del Campus; así que el último interrogatorio telefónico, al parecer, aclara más que la noche electoral de las pasadas municipales, por el chivateo de los 1253 entrevistados de la provincia y la capital malagueñas, señalando como nuestro principal agobio el precio de las viviendas. Superando esta preocupación las listas sanitarias de desespera, la suciedad evidente, los nubarrones al grifo y las tractoradas en las arterias del área metropolitana. Es para pegarse un tiro de sal en un cachete, el resultado de las locales del 23J, en las que los socialistas pusieron sobre el tapete el grave problema de la falta de viviendas sociales, y el compromiso del candidato Daniel Pérez de construir 10.000, un auténtico fiasco. Pero como el final de año el inventario del Colegio de Arquitectos, ha denunciado que de las 7000 pisos que se van a construir, solo 70 serán de viviendas protegidas; esta propia encuesta de la Universidad criticando el encarecimiento del mercado inmobiliario; las voces de los mercadillos, los chateos en los móviles, las ventanillas hipotecaria; producen un clamor de harta necesidad, pero sobretodo de desatención por los medios públicos. Uno es de la creencia de que donde no llegue el mercado, debe hacer imaginaria el Estado. Pero tate, tanta es la bulla, que ha saltado al ruedo en entrevista gloriosa, don Francisco Pomares, edil de Vivienda del Ayuntamiento de Málaga, metaculpable en el oficio delegado por Francisco de la Torre. El prototipo de concejal del PP, como es obligado, acusa a la sanchada de la falta de suelo operativo para construir las susodichas baratas, pero salvada su letanía militante, dixit:- las administraciones tienen que ser creativas para buscar soluciones y abaratar las viviendas. Visto el plan y los años que lleva de oficiante, debemos cambiar al acusable Pomares, porque nos ha resultado más recreativo que imaginativo.
Curro Flores
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