LA ETERNA INTERINIDAD
En primero de concejal, mientras andaba por los pasillos municipales con el caza minas, me reía de la forma que habían cogido fijeza algunos funcionarios, por la vía de sentarlos frente a la máquina de escribir para que adquirieran madre como los vinos; uno de oposición y de neoconfianza, me explicó los ramales de los árboles genealógicos de los eternos interinos, familiares y allegados de los defectos y afectos del Régimen. Como tenemos mentalidad de incorregibles, salvo en mis entrañables excepciones, léase mi alcalde Pedro Aparicio; es tributo de poder, hidalguía y mirar por lo de uno, nuestras prácticas enchufistas y despóticas, reservando una ínsula baratera a cualquier insulso allegado que, con dificultad se pueden amarrar las chanclas. Siempre lo tuve a mal, por ideas, por hijo único, de poca familia a despachar y por vivida experiencia; pero después de darle a la sin hueso todo lo que pude, porque la Transición guardaba honores, caí en el profundo silencio de las decepciones, porque conocí como partidos, sindicatos, empresarios y demás colocadores, abusaban de los interinajes, en tantas formas que se acababan sus fórmulas en el infinito pícaro. Hace unos días una sentencia europea, de esas que calan hasta los huesos de nuestras soberanas costumbres, amén de invitarnos a cambiar la legislación, nos obliga a convertir en fijo, a todas aquellas aves de paso que habíamos puesto frente al ordenador, que olvidaron sus costumbres migratorias. Hay que alegrarse por todos ellos, aunque gozaran de perpetuidad en su empleo, una sentencia y europea te habilita para entrar sin mácula al juicioso final, pasando con una paguita de decenios a los viajes del INSERSO. A cuatro mil tocamos los malagueños en el Sur de Europa, espero que no se abstengan en las europeas, porque les han tocado el EURO SILLÓN.
Curro Flores
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