LOS NIÑOS DE LA CALLE
Ante un gol excepcional al Leipzig, del malagueño y madridista Brahim Abdelkader Díaz ; los insuflantes locutores del patadeo, como el golazo se escapaba del tedio táctico, siendo un alarde individual de conocimiento y preparación física para el juego y aventura final, inmediatamente lo calificaron como un genio, añadido el apelativo sustancial y circunstancial de “niño de la calle”. Su reciente coleguita de los aledaños, Bryan Zaragoza, tan de la misma Avenida de Europa (Camino Viejo de Churriana), después de reírse con el Granada del decrépito Barça, ahora campa como el pequeño Garbancito, con la escuadra pecherona de los teutones, ahora la mayoría de procedencia africana, del Bayer Múnich; (los signos de los tiempos). Amén de que por “paisa” cada vez que están en la pantalla los persigo con los cinco sentidos futboleros, de los vecinos de las barriadas y compis de juego en alevines e infantiles, he tenido relevantes comentarios de afectos a los dos chicuelines. De viejo edil de la democracia malagueña he recordado que, la primera gran calle que asfaltamos hace 40 años fue la del Viejo Camino, hoy Avenida de Europa; que era eje de un bosque de barriadas populares, carentes en muchos casos de servicios básicos de luz, agua y saneamientos; las demandas vecinales estaba en el orden del día, y las madres nos cortaban las carreteras demandando colegios para los niños de Dos Hermanas, San Andrés, La Luz, etc. También por trienios he jugado en la calle con una pelota pinchada por el municipal de la moto perchelero; pero por la edad de los talentosos Brahim y Bryan, mejor calificativo merecen de estrellas del “patio del colegio”, porque hace muchísimos años que el cocherío, impide que los pelotazos de los niños de los barrios, puedan desconchar sus paredes, sin riesgo a un atropello.
Curro Flores
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