A LO ROBIN HOOD EN CHURRIANA
Con el enfado permanente de los protectores de los jabatos, la Junta de Andalucía ha permitido que se cacen los jabalíes con arco, para evitar que el personal se encuentre de bruces con los colmillos de un cochino montuno, que sin agua y condumio en las zonas verdialeras, se pegan un trotecito por la capital malagueña para ver lo que pillan entre bolsas y contenedores. Se han instalado bebederos de la poquita agua calcificada que nos queda de la sequía, para alejarlos de las nuevas moles y los sin viviendas. El panorama es inquietante, aunque su asociación benefactora prefiere que le inyecten una vacuna, aunque sea del Covid, antes que se los ventilen a flechazos limpios. De pequeño acostumbraban a llevarme a la terraza del aeropuerto, para ver con catalejos de pago, el sube y baja de los aviones, al frente me encontraba mi querida sierra churrianera, con algún barrenazo de más en su cantera, entre verdores y rocas. Las nuevas edificaciones del Picasso, ya no se prestan a las curiosidades pioneras del Rompedizo, pero por ser tan modernas, no pierden el acecho de los guarros de la Sierra de Churriana, que si traspasan la pista, pueden hacer su agosto en la tienda más cara de los productos ibéricos e inflarse de turrón y chocolatinas en el duty free. La verdad es que en el chequeo de maletas y marcapasos, un atasco de seis mil viajeros, provocó más de un “vuelva usted mañana”, que podría haberse omitido si una piara de moranes hubiera pasado el equipaje a la ligera gruñendo, huyendo de los robines de sus bosques.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario