EN TENDIDO DE SOL
Trasanteayer de desorden, se escapó un libro de mi biblioteca y por el arte de la vieja amistad vino a sustituir el mando a distancia. Con mucha alegría y atención pude leer los sesenta años de recuerdos taurinos del periodista Francisco Cortés (Pacurrón), en barrera y Primera Fila con las grandes figuras del toreo en sus años de crítico de La Tarde y el Diario Sur, con acertada entrada a porta gayola de Pedro Luis Gómez. Por el arte de birlibirloque aparece mi nombre en concejal, pena que no de torero, porque llamándome Curro Flores, hubiera puesto el cartel de no hay billetes todas las tardes; se refirió a una anécdota que vivimos con un joven Emilio Muñoz, a la vuelta de la Goyesca rondeña, tomando un refrigerio en la Fuente de la Yedra junto a su apoderado. El primer toro que toreo el joven Emilio tomó el capote con buen son, pero en el tercer lance perdió el tono, cosa que achacó el matador a que tenía el animal un pajazo en el ojo que le hacía llorar; a partir de ahí le llamé al burel “el bicho”, pero a la tercera, francamente molesto, Emilio me espetó: Señor, un bicho es un escarabajo. Amén de enrojecido, me sembró la duda sobre el termino bicho aplicado a un cornúpeta; pero en los ayeres apoderado el mando, visioné una vieja entrevista al famoso rejoneador Álvaro Domecq, quién aprendió su arte en el acoso y derribo, llamando “bicho”, al toro que se revolvía a la cabalgadura después de la caída. Ni Pacurrón supo nunca, los antecedentes en el desastre de Cuchares de mi parentela, pero me crié oyendo las piruetas de mi bisabuelo sobre sus mulillas en la plazas cordobesas, y de mayoral en la ganadería de Atanasio Linares, en la sierra egabrense, volcando los morlacos a lo Ursus para darle de comer, entre ellos a Morriones, la más destacada fiera que ha pasado por las arenas de los cosos taurinos, citado en el Cossío como el number one de trapío, codicia y bravura, exhibiéndose su cabeza en la finca El Toruño de la ganadería de los Guardiolas. Del libro saco una severa enseñanza, para dominar el arte de la lidia, es aconsejable el toreo de salón, pero más haciendo de toro, porque puedes ponerte en todas las malas artes de un bicharraco.
Curro Flores
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