EUROMIOPÍA
Desde Rodolfo Chiquilicuatre no paro el mando en Eurovisión, aquello fue una suerte temporal de exhibir nuestra capacidad, de hacer el ridículo sin freno, ante los ojos y orejas ajenas; pero por los resultados posteriores, a la larga, las representaciones españolas, amén de politiqueos-geomorfías y sesgos votantes, explicados por los neo-profesionales y plumillas de ocasión, no gozan de capacidad para elevar nuestro tono en la visión y gustos europeos, por más que el personal de la Tele nos eleven la patriótica machaconamente con los clips de las coplas. Melody y su comparsa, quedaron en tal cola, que los dos países postreros, Islandia y San Marino, que la seguían en el cierre de finalistas, tienen una población incapaz de llenar un buche de Doñana, con sus escasas 400.000 almas. Remirar nuestro papelazo, me sugiere un cambio tan necesario, como en las nuevas representaciones operísticas en las que el decorador (llamemos al director artístico), eleva su mando por encima de los grandes directores musicales y desechan el divismo de las mejores voces por lo domesticable. Un espectáculo reciente, muy exitoso, de la Cajita Musical de Málaga, se buscó hacer un Musical con una selección de canciones españolas de los sesenta hasta muy entrando el cambio hacia la Democracia, incluidas las presentadas en Eurovisión; amén de rejuvenecerme, pude apreciar la calidad de las melodías, la estructura poética de los mensajes, la certeza de hacerse pegadizas y el poder de sus interpretaciones: nada parecido a los chapús meta escénicos de los chim pam pums actuales al baile. Un excepcional profesional del ramo de aquellos años, al ver el cambio revolucionario al gratis total musical en la Red, frente a las ganancias del tocadiscos, me aventuró que se iban a perder los grandes compositores de letras y músicas por carecer de los beneficios de autor el oficio. Puede ser esto, y más adentro, a quién le confiamos nuestro camino efímero de la vanagloria.
Curro Flores
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