FALTUSCA VERDAD
De niñito algún dominical granaino me costó la paguilla semanal, cosas de mi abuelito Uriarte en roña compulsivo; por pasearme a San Juan, saltar en el Parque y ración de agua en las peleas de gallo de la taberna de la Manchega, total diez reales me costaba sonreír la viñeta. Seguí la pista a las noticias de visita a su fogonero en el retiro, quién entretenía el ocaso releyendo los cartuchos de pescado. Ya de bachiller, el docto hermano Julián, quiso inocularnos el deber de estar a la que salga, apurando el diario en el desayuno y de ahí mis extrañas devociones de estar al día al sol matutino y en las borrascas. El camino político me puso como el machaca socialista de “agiprop”, portavoz municipal y escaso ejemplar que se resiste como antigualla comprando un surtido de periódicos. De tanta afición hurgando a despellejar papeles, mi metaoficio amateur de “análisis de contenidos” de las linotipias. Por mi bautizo en Santo Domingo, La Esperanza era de casa y aunque incrédulo, pretendí enterarme de su parada jubilosa en Roma, aunque atisbé las teles locales destacadas en los aledaños del Vaticano, mis objetivos escrutadores no pasaron de sus comentarios de los de echar un vistazo, muchos políticos en cofrades y más trono que el Jueves Santos. Por la fatalidad de la suerte pude leer en dos medios y su desparrame en la Red, a dos dilectos periodistas a los que les profeso amistad; quién uno, Pedro Luis, en la peregrinación, se hacía eco del culmen de la “religiosidad popular”, con más público y aclamaciones al trono de la Virgen que en la entrada triunfal de Constantino el Grande. Ignacio, en cambio, bajo la esfera Joly, destaca la poca asistencia de público en el itinerario histórico a los pasos procesionales y para más inri, que al aparatoso montaje de Canal Sur para ofrecer en el Circo Máximo el evento por si reventaban los curiosos, se aforó a una sola telaraña. Destacaba el coste a instituciones y bancos de Al-Ándalus del invento jubiloso, dos millones y medios, más el obolillo de gastos de Canal Sur; todo el dispendio para que los purpurados en masa junto al Papa, no se acercaran a ver las imágenes, quizá huyendo de los lujos que ha deparado el exhibicionismo de la fe del Trento en el devenir hispano, ni en la prensa local y pontificia trascendiera. Dos puntos de mira, para dejarme más ciego que los merluzos a la romana, porque nadie sabrá el color de la fumata malagueña, aunque huela a romero.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario