jueves, 19 de junio de 2025

EL HOTEL SUBMARINO

 

EL HOTEL SUBMARINO

Sería de SUPERPRITZKER que el meta-encargo del Hotel Mamotreo Katari, ensombreciendo nuestra Farola, al gran maestro masón David Chipperfield, se muestre secreto en las mesillas de noche de los entredichos entusiastas de dar el plácet. Las masas cabreadas malagueñas, estetas y con conciencia; ponen de verde a morado al Alcalde, al Portuario y a la altanería millonaria de los Al Thanis, ilustre apellido para echarlo a pelotazos del césped del Paraíso y sus diques. Desde la primera “mani” en el Puerto, he seguido la polémica del bloquicidio, con el descabalgue de nuestros pesoistas engreídos por su progresía urbana; su altura me molestaba al horizonte, si cabe, el capricho de Paco de la Torre un tanto más, por el nuevo bajonazo en su gestión de torreones; dado que el de la mandada Autoridad portuaria, es como  costumbre hacer caja, con el mejor suelo de la Ciudad y no tener por ruina las cuentas de un servicio deficitario por los atracones de atraques. Gran urbanista, maestro de echar pespuntes en nuestro premiado PGOU posfranquista, Damián Quero, ha mostrado su querencia a Málaga con unos sabios artículos, echando los saberes de su oficio a nuestras estimas ciudadanas, frente al hotelito de marras. El último, a mi inocencia democrática, le  ha escandalizado por  el hecho de que Mr. David haya cumplido en las fechas establecidas, para que deambule el expediente por los pasillos de torearnos; pero como si fuera un asunto entre el M16 y el CNI, se mantiene en secreto su papelamen de AutoCAD manchado de alturas, creo que para salvar polémicas o tenerlo en cuaresma para que pase la cuarentena pública. Quero se ha mostrado esclarecedor para mostrarnos, la proyección visual del mamotreto desde un dron y a paso bastón, ya que salvo los Seguis no tenemos planos que lo dibujen. Sería para soñar, que el misterio Chipperfield, como gran maestro minimalista y observador de los entornos que rodean a nuestro faro-trans, haya profundizado en las argucias del capitán Nemo y haya presentado un hotel submarino, para las delicias de las estancias del gran capital de los desiertos arábigos. Pena, nos hace falta un Verne para ver el oleaje de estrellas.

Curro Flores

 

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