miércoles, 8 de octubre de 2025

ARRE GASOLINO!!!

 

ARRE GASOLINO

En los días del Cantamañanas, la vuelta en el Correo de mi Aguilar, tenía el acicate de llegar a la casa con los bultos en un coche de caballos, encima pasaba por la tienda de caramelos del padre de mi querido Julio Quesada, y si tenía suerte se hacía una bajadita para chuparme uno de fresa. Es una triste noticia lo del paso del tiempo, pero como el Puerto está lleno de coches chinos, y en Málaga se han vendido el doble de coches eléctricos que corriente para cargarlos; el alcalde más entendido en obsolescencia de la Hispanidad, le ha dado el bote a las 25 licencias que quedaban de coches de caballos, alegando la mala imagen que el relincho podría dar a nuestras buenas costumbres de -cuidado animal-, más la extrañezas de foráneos que ya no tienen diligencias. Ya de mayor en edil y paisano, se me llevaban los demonios, cuando por el Centro y aledaños me pillaba el atranque de un semoviente de tiro, más cuando el cochero en spanglish, paraba con su speech, con un -jiar de cazidra o isti is de bullring, a la perorata que venía detrás. Los coches de caballos, por históricos, como los abuelos, no hemos conseguido tener nuestro carril de urbanita, como el gasolino, los eléctricos, bicis y patinetas; es más la caquita a veces de nuestro abono, se desperdiciaba en las paradas, encima las pituitarias modernas son más de diesel que de estierco. Con mis doce cumplidos, mis adorables mulos en reatas, el burro y la yegua, fueron a la explanada del mercadillo, mis lágrimas se soliviantaron al oír que su destino mortal era la tripa de salchichones. Veo bien que el alcalde humanice las despedidas de los 25 rumiantes, de no ser necesariamente sacrificados, y que puedan ir a unas cuadras de hípica o de paseítos hasta sus últimos días. ¡¡¡Arre Gasolino!!!

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