LA PRESUNCIÓN DE CUCURRETA
Jueces, políticos, medios
de comunicación y la todopoderosa Red, arman el paso a más de los 168
juanetazos de la Legión por minuto, para tenernos a la comunidad atenta como
vaquilla en capea. Así que, de tantas majaretás, uno palpa la democracia con
insuficiencia coronaria y sesera en disparate. La pena del banquillo es de tal
dislate, que cuando cabe la sentencia nosotros hemos gastado todos los
cartuchos. En mis libros de Derecho y desde primero de concejal, la división de
poderes y la inmunidad parlamentaria, se da como la papilla al recién nacido, pero
resulta ahora que el juez Leopoldo Puente, se le han trabucado conocimientos primarios
y le propone al Congreso que legisle para que pierdan la inmunidad los abalorios
de sus señorías, ignorancia supina la del togado, que necesita un reciclaje a
demócrata sin los gastos pagados. Otro que tal se las baila, en el sillón de la
inquina sin despeinarse, es el magistrado Peinado, que hace la instrucción de
doña Begoña a paso de tortuga, para que dure el papeleo hasta las próximas
elecciones. He sacado del baúl de los recuerdos, el catálogo de la exposición que
llevé a mi ciudad, de los instrumentos de tortura de la Inquisición, pero entre
tantas penalidades, no encuentro un sillón de faquir para las penas de
banquillos que esperan entre tantos procesos a gogó. Pero de peinar y canas de
rufián, está Miguel Ángel Rodríguez que, de chivato a 90 mil y pico euros
anuales de pasta de los madrileños, se permite el lujo de sembrar la sombra de
la duda del Fiscal del Estado, por echarle un capote al amorío de su jefa.
Tenemos más para volvernos cucurretas, encima como la duda ofende, se siembra
la duda antes los ciudadanos de bien, que ni se le ocurre pagar a la NATO los
gastos de los bautizos de fuego.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario