EL AGENTE DE LA CIA Y
FILEMÓN
Desde antes de la Marcha
Verde y la visita a Kissinger de Juan Carlos I; el viejo agente Logan y
Filemón, conservan una estrecha amistad, fiado el americano de la agenda de
comunistas que el franquismo había rellenado en el jefe de Mortadelo, amén de
que el File se iniciaba en el urneo electoral yanqui y las recetas frente los
constipados de la Guerra Fría. Los agentes del cambio, se pasaban los
chivatazos y cuando la Casa Rusia se hizo ricachona, daban archivo de todos los
millonetis exsoviets que conseguían la residencia en el pellejo de toro, por
haberse comprado un casoplón en la Costa del Sol. Todo iba a pedir de boca
desde Suarez, más el OTAN y sucesores hasta Pedro, lo mismo desde Nixon, a
Obama, hasta el flequillo de Trump. Era hábito que, del Súper de las bases
americanas, le llegaran a nuestro jefazo de la TIA los regalos en electrodomésticos,
tabacos rubiales y wisquises, provisiones de míster Logan, al cambio de
mantecados de Estepa, polvorones, vegas Sicilias, puro oliva virgen y morcilla
de Burgos. Desde el 50 y tantos, hasta el CNI, la cosa se ha puesto chunga.
Tener los españolitos un presidente de la Internacional Socialista por más
demócrata que sea y liberal de convicción, frente al adalid del neocapitalismo
de rapiña del comandante en jefe de los Estados de la Unión, ligan menos que el
agua carabaña y el aceite de ricino, y están provocando una diarrea geopolítica
de alcance imprevisible. Por lo pronto, TIA Y CIA, le han leído la cartilla al familieo
del agente americano con el español, y les han cortado a los dos la cartilla
del economato para el intercambio de favores sin aranceles, y las invitaciones
con la tarjeta American Express VIP, a las ITV masculinas que rodean las bases
para el desahogo uniformado.
Curro Flores
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