DE CHIRINGUITERO A
HOSTELERO
Hoy nace nuestro
periódico decano, con la alarmante preocupación de los hosteleros de
Pedregalejo, por las obras que va a acometer el Ayuntamiento en su Paseo
Marítimo. En el sentido de perder volumen de clientes, por las incomodidades de
los tajos, amén de tener que echar el cerrojo al enfrentarse a sus cambios de
solerías. Sea de una manera o de otras, el rebalaje anda más manso, que cuando la
primera Corporación democrática, tuvo que crear el primer Paseo Marítimo, al
que llamamos ahora, compuesto por una pléyade de chiringuitos que habían nacido
a la fortuna de tener que cambiar las chozas de aperos de pesca, por el cañizo
para los turisteos del vecindario del Pedraga. Decidimos convertir
aquellas cochambres de sardinas espetadas y cervecita Victoria, malagueña y
exquisita, en el Paseo Marítimo que se ha convivido durante casi medio
siglo. Al comienzo de aquellas obras, cuando las piquetas iban a asolar, las
ilegales instalaciones, un tumulto amenazante se lanzó contra la concejala de
Playas, mi querida Pilar Oriente, portando hasta un hacha inolvidable, digno de
los descendientes de Odín, tras muchos forcejeos, conseguimos un triunfo
histórico, que ha dado pie a todos los repaseos frente al mar que ahora son paisanos
paisajísticos, no como la copla, -Desde Santurce a Bilbao, sino por toda
la Costa del Sol de punta a cabo. Sé que las pérdidas de comandas, habrán puesto
de los nervios, a los antiguos chiringuiteros y herederos a costalazos, pero
ahora desde que mi admirado Manuel Villafaina, los preside como Empresarios de
Playas, han perdido deje y manías de andarse a porrazos contra el oleaje en la
jabega encabritando los remos; en fin, será la escena de progreso, el entierro
del hacha de guerra y la eterna permisividad de las concesiones de Costas a sus
excelentes negocios de restauración.
Curro Flores
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